I. Noción de Historia

El tema de la Historia y de la Historia de la Filosofía es extremadamente complejo, y su abordaje requiere un enfoque rápido y esquemático dada su vastedad.

Dificultad para definir la Historia de la Filosofía

Es complicado establecer una definición precisa de la Historia de la Filosofía, debido a las diversas concepciones que existen tanto sobre la Filosofía como sobre la Historia. Desde Hegel, la conciencia de la historicidad del ser se ha hecho más aguda, coincidiendo con el auge de la historiografía en múltiples áreas de la cultura.

Historia: realidad y ciencia

La Historia puede entenderse de dos formas:

  1. Historia como realidad: Conjunto de acciones humanas a lo largo del tiempo y sus resultados.
  2. Historia como ciencia: Estudio crítico y narración ordenada de esos hechos. Esta distinción se puede hacer en español escribiendo «historia» en minúscula (realidad) y «Historia» en mayúscula (ciencia).

En cuanto realidad, la Historia se analiza dentro del concepto general del ser, y surge la ontología del hecho histórico, que estudia las condiciones y características de la historicidad. Hay enfoques diversos sobre si la historicidad es esencial al ser humano (Hegel, Dilthey) o una propiedad accidental, más cercana a la filosofía escolástica.

Historia como ciencia

Al considerar la Historia como una rama del conocimiento, surgen múltiples cuestiones, como si se trata de una ciencia, técnica o arte. Si se acepta que es una ciencia, se debe investigar cómo estudiar y narrar los hechos para constituir un saber verdaderamente científico (Historiografía).

La concepción de Historia ha variado con el tiempo, lo que implica que también se puede estudiar la Historia de la Historiografía, es decir, las distintas formas en que se ha hecho Historia a lo largo de los siglos.

Filosofía de la Historia

Es posible realizar una Filosofía de la Historia tanto como realidad (la ontología del hecho histórico) como ciencia. Las diversas actividades humanas, como la ciencia, el arte o la política, generan sus propias historias.

Historia de la Filosofía

En cuanto a la Historia de la Filosofía, esta puede abordarse de dos maneras:

  1. Filosofía de la Historia de la Filosofía: Análisis de sus condiciones de posibilidad y legitimidad dentro de la Historia general.
  2. Historiografía de la Historia de la Filosofía: Estudio de las diversas formas en que se ha hecho la Historia de la Filosofía a lo largo del tiempo.

Se ha debatido si la Filosofía se identifica con su propia Historia, o si la Historia de la Filosofía es en sí misma Filosofía.

A) La Historia como Realidad

I. Concepto Realista

La historia es el resultado de una combinación de factores diversos y complejos, tales como la unidad y la diversidad, la necesidad y la libertad, el determinismo y la contingencia, y la interacción entre leyes universales y eventos particulares. No se trata de un desarrollo rectilíneo ni anárquico, sino que está influido tanto por leyes fijas como por elementos fortuitos y contingentes, donde la libertad humana puede cambiar el curso de los acontecimientos.

Ejemplos históricos como la ocultación y recuperación del Corpus aristotelicum, o el consejo dado a Descartes para dedicarse a la defensa del cristianismo, ilustran cómo lo fortuito puede tener un impacto significativo en la historia.


Ontología de la Historia

1. Entidad del Hecho Histórico

El hecho histórico como realidad plantea problemas ontológicos, gnoseológicos, cosmológicos, antropológicos y teológicos, entre otros. Cada cosa tiene una entidad física, pero no todas las cosas son históricas. Solo los hechos que afectan al ámbito humano en un contexto social y temporal son considerados históricos.

2. Condiciones del Hecho Histórico

Para que un hecho sea histórico, debe cumplir varias condiciones:

  • Unidad de sujeto: Puede ser natural o artificial, individual o colectivo.
  • Permanencia esencial: Aunque ocurran cambios accidentales, la esencia del sujeto se mantiene.
  • Mutabilidad accidental: Una cosa que no cambia en su duración no tiene historia.
  • Pluralidad sucesiva de momentos: Los eventos se desarrollan a través de varios momentos.
  • Temporalidad: El hecho histórico ocurre en una naturaleza finita y temporal.
  • Continuidad y conexión: Los hechos históricos están conectados entre sí y con el futuro.
  • Contingencia: La indeterminación y la imprevisibilidad, influenciadas por la libertad humana, son clave en los hechos históricos.

Sujeto de la Historia

El historicismo absoluto sostiene que toda la realidad es histórica, pero esto no es cierto para todas las cosas. Ni Dios, ni los seres inorgánicos, ni los animales son sujetos de historia, aunque estén en el tiempo. Solo el hombre, como ser inteligente y libre, puede hacer historia, aunque la esencia humana no consiste en la historicidad. La historia es un accidente que surge de las acciones libres de los seres humanos.


Acciones Humanas y Historia

No todas las acciones humanas son históricas. La mayoría de las acciones realizadas por los hombres a lo largo de la historia no son consideradas históricas, sino solo aquellas que tienen una influencia perdurable en el futuro. La historia, por tanto, no es solo el pasado, sino también su proyección hacia el presente y el futuro.


El Individuo y la Historia

El individuo no es propiamente un sujeto de la historia, sino un hacedor de historia en el contexto de un grupo social. La historia no se refiere a individuos aislados, sino a sus acciones dentro de un marco colectivo. La historia no la hacen abstracciones como la «Humanidad» o el «Espíritu Universal», sino hombres concretos en circunstancias sociales específicas. Además, los actos individuales que no tienen una influencia exterior o no están relacionados con otros eventos, no son históricos.


Contexto Social de los Hechos Históricos

Los actos históricos solo adquieren su significado pleno dentro de un contexto social, político, religioso o cultural. Los individuos como Platón, Aristóteles, Lutero o Cristóbal Colón no habrían tenido el mismo impacto fuera de su medio ambiente. Cada hecho histórico tiene resonancia social, y solo se comprende plenamente al situarlo dentro de las relaciones que lo ocasionaron.


La Heterogeneidad en la Historia

No existe un sujeto unitario y permanente de la historia, por lo que no es posible un desarrollo dialéctico, como propone Hegel. La historia está caracterizada más por la heterogeneidad y la diversidad que por una unidad estricta.

Temporalidad del Hombre

1. Modificación Accidental

  • La temporalidad es una modificación accidental que afecta al hombre debido a su mutabilidad, pero no a su esencia.
  • El ser humano vive en el tiempo, lo que lo introduce en el ámbito de la historicidad.

2. Historicidad como Propiedad Accidental

  • Tanto la mutabilidad como la temporalidad son propiedades accidentales que no alteran la esencia del individuo.
  • La historia no forma parte de la esencia del hombre, sino que es un resultado accidental de sus acciones en el tiempo.

Tiempo Histórico

1. Diferencia entre Pasado e Histórico

  • La temporalidad es un componente de la historia, pero por sí sola no es suficiente para que un hecho sea considerado histórico.
  • No todo lo pasado es histórico. Un hecho se convierte en histórico cuando tiene algún tipo de influencia o perdura en el futuro.

2. Persistencia de los Hechos Históricos

  • Ontológicamente, los hechos históricos ya no existen, pero permanecen virtualmente en el presente, influyendo en él.
  • El presente no es solo un instante aislado, sino que contiene implícitamente sucesos pasados que lo enriquecen.

3. Proyección hacia el Futuro

  • Los hechos históricos son aquellos que tienen una proyección hacia el futuro, acumulando sentido y relevancia.
  • La materia de la historia no son solo hechos físicos, sino eventos significativos que se proyectan hacia lo que vendrá.

Relatividad del Tiempo

1. Rechazo del Tiempo Absoluto

  • No existe un tiempo absoluto como planteaba Newton, ni un tiempo como forma a priori según Kant.
  • El tiempo es un accidente real, basado en un movimiento real, medido por una inteligencia.

2. Movimiento y Tiempo

  • La cronología es relativa y convencional, basada en el movimiento de la Tierra alrededor del Sol, pero este es solo un patrón entre otros posibles.

3. El Tiempo del Hombre

  • El hombre, como ser racional y libre, no está sujeto al determinismo de los seres inorgánicos, lo que lo distingue dentro del tiempo histórico.

El Presente y el Pasado

1. El Pasado en el Presente

  • El pasado no se reduce a un simple recuerdo; sigue presente y actuando en el futuro a través de sus influencias.
  • La historiografía moderna entiende el pasado como algo que se proyecta hacia el futuro, más allá de la mera reconstrucción cronológica.

2. Diferencias con la Historiografía Antigua

  • La historiografía antigua consideraba el hecho histórico como un simple pasado que bastaba reconstruir, mientras que la moderna valora su influencia en el presente y el futuro.

1. Determinismo y Contingencia

  • Determinismo Absoluto: La negación de la Historia se produce al eliminar la contingencia y la libertad humana en el desarrollo histórico.
  • Fatalismo Griego: Filósofos como Heráclito, Platón y estoicos veían el mundo como una máquina donde los sucesos seguían ciclos cerrados determinados por leyes necesarias.

2. Teología de la Historia

  • Providencia Cristiana: El cristianismo transforma el fatalismo en una Historia guiada por la providencia de Dios, permitiendo la intervención de la libertad humana.
    • Ejemplos:
      • La Ciudad de Dios de San Agustín.
      • Discurso sobre la Historia Universal de Bossuet.
  • Perspectiva de Donoso Cortés: Este enfoque se basa en la revelación divina y el papel de la libertad en la historia.

3. Transición hacia el Naturalismo

  • Renacimiento y Laicización: A partir del Renacimiento, la disociación entre lo natural y sobrenatural lleva a una visión naturalista de la Historia.
  • Filosofía de la Historia: Introducida por Voltaire en 1765, busca entender el desarrollo de la humanidad sin intervención divina.

4. Motores del Desarrollo Histórico

  • Abstracciones Metafísicas:
    • El Absoluto (Schelling)
    • La Idea (Hegel)
    • La Voluntad (Schopenhauer)
    • El Inconsciente (Hartmann)
  • Factores Naturales:
    • Jurídicos (Montesquieu)
    • Religiosos (Volney, Dupuis)
    • Económicos (Saint-Simon, Marx)
    • Evolutivos (Herder)
    • Biológicos (Gobineau, Freud)
    • Biopsíquicos (Max Scheler)

5. Perspectivas sobre el Progreso Histórico

  • Optimismo: Progreso histórico como avance (Turgot, Condorcet, Comte).
  • Pesimismo: Decadencia histórica (Rousseau, Klages, Spengler).
  • Modelos Geométricos: Representaciones del proceso histórico como líneas rectas, espirales o líneas quebradas.

6. Reacción de la Escuela Histórica

  • Crítica a las Filosofías de la Historia: Reacción contra los apriorismos de los «filósofos de la Historia» por parte de la escuela histórica (Niebuhr, Ranke).
  • Enfoque Documental: La Historia debe limitarse a estudiar los hechos tal como resultan de los documentos, enfocándose en cómo realmente ocurrieron los eventos.

Racionalización de la Ciencia
Descartes intentó racionalizar la ciencia deduciendo el conocimiento de la naturaleza física a partir de la idea clara y distinta de extensión. Su enfoque era partir de la idea para comprender la naturaleza tal como es en realidad. Kant, por su parte, buscó racionalizar la Física al concebir la «Naturaleza» como un producto de nuestra espontaneidad. Según él, solo conocemos como «objeto» aquello que producimos. La Física se vuelve ciencia porque nuestro entendimiento tiene condiciones «a priori» (categorías) que permiten constituir los fenómenos en «objetos». Sin embargo, Kant no trató de racionalizar la Historia, considerándola fuera de la ciencia teórica rigurosa debido a su dependencia de la libertad. En su lugar, la vinculó a la Razón práctica, relacionada con el progreso político de los pueblos hacia la libertad. Para Kant, no podemos conocer la Historia en sí misma, solo las condiciones «a priori» que la hacen posible.

Transformaciones del Kantismo
Fichte, Schelling y Hegel transformaron el kantismo en idealismo. Fichte introdujo un determinismo apriorista donde el Yo produce el No-Yo (Naturaleza). Schelling describe la evolución del Absoluto en varias etapas, relacionadas con períodos históricos interpretados a priori. Hegel, al borrar la distinción kantiana entre el orden noumenal y fenomenal, presenta un desarrollo de la Idea como la única realidad que produce todo a lo largo de su evolución. Su esfuerzo es racionalizar no solo la ciencia y la naturaleza, sino también la Historia, suprimendo lo libre, contingente e indeterminado, reduciéndola a una especie de geometría ideal o lógica pura.

Desarrollo Dialéctico
Hegel formula: «Lo que es racional es real, y lo que es real es racional». Su sistema busca encerrar toda la complejidad de los acontecimientos humanos en un esquema lógico. La Idea, en su dinamismo, se desarrolla desde la máxima indeterminación hasta alcanzar la plenitud de determinación en el Absoluto. La Historia, para Hegel, es el desarrollo de la Humanidad, parte del Espíritu objetivo (Weltgeist), en el que la Idea evoluciona hasta convertirse en Dios. La evolución hegeliana es ascendente, comenzando desde lo imperfecto y determinándose a través de contradicciones, hasta llegar a la revelación plena de la Idea.

Racionalidad de la Historia
La Historia se considera una revelación de Dios, una «Teodicea» que justifica su existencia. En este esquema, cada momento histórico anula y supera los anteriores. Lo negativo se integra en lo positivo, y el mal es solo aparente, contribuyendo al desarrollo dialéctico. Sin embargo, en este sistema quedan excluidas la contingencia y la libertad, los acontecimientos siguen leyes absolutas y necesarias. La inteligencia humana puede descubrir esquemas lógicos que predicen la marcha de la Historia y la Filosofía.

Identidad entre Realidad, Lógica e Historia
La Realidad, la Lógica y la Historia son, en este contexto, una misma cosa. La Historia de la Filosofía se convierte en un reflejo del desarrollo del pensamiento humano en el tiempo. Cada sistema filosófico es verdadero en cuanto expresa la evolución de la Idea, pero todos son incompletos excepto el de Hegel, que culmina en su propio sistema. La Historia no es solo el pasado; todo está contenido en el presente, donde el Espíritu es eterno.

Críticas al Historicismo Absoluto
La crítica a las teorías hegelianas destaca que eliminar la contingencia y la libertad destruye el concepto mismo de Historia. Esta no puede ser vista como el desarrollo necesario de la Idea absoluta, sino como el devenir de acciones humanas en el tiempo. La idea de un panlogismo sacrifica lo individual en favor de una visión universalista, convirtiendo la Historia en una máquina donde los acontecimientos se encadenan lógicamente.

Desarrollo del Pensamiento
La evolución del Absoluto es contradictoria, y la idea de una evolución necesaria del Absoluto es absurda, ya que este debe ser libre y no sujeto a mutaciones. Hegel, al intentar racionalizar la realidad, destruye los conceptos de Absoluto, Dios, hombre e Historia. En la Historia de la Filosofía, este historicismo absoluto excluye libertad y pluralidad, no reflejando la realidad del pensamiento humano, que no sigue una línea homogénea hacia la perfección, sino que presenta múltiples trayectorias, muchas de las cuales son regresivas.

Materialismo Dialéctico
Una derivación del idealismo hegeliano es el materialismo dialéctico de Marx, que sustituye la Idea por la materia como principio radical. Se centra en las etapas de la evolución histórica del hombre, dependientes de leyes económicas y de producción. Todo lo que no se relacione con estas se considera epifenómeno. El proletariado tiene la misión de llevar a cabo la sociedad sin clases del futuro.

Guillermo Dilthey (1833-1911)

Guillermo Dilthey introduce una nueva modalidad de historicismo, reaccionando contra el idealismo de Hegel, que divide la evolución de la Idea en tres momentos: Lógica, Filosofía de la Naturaleza y Filosofía del Espíritu. Dilthey se centra en la oposición entre Naturaleza y Espíritu, asignando a la Historia un papel preferente entre las ciencias del Espíritu. Aunque critica el positivismo por su estrechez, mantiene la idea de que solo existe lo particular y concreto. Su enfoque plantea la posibilidad de las ciencias del Espíritu de manera similar a lo que Kant hizo con las ciencias de la Naturaleza.

Dilthey se interesa por las ciencias del Espíritu, dejando de lado las de la Naturaleza. Se enfoca en los fundamentos y condiciones de la posibilidad y legitimidad de estas ciencias. Las ciencias de la Naturaleza abordan lo inorgánico y lo viviente, mientras que las del Espíritu analizan al ser humano, tanto individual como social, así como los productos de su actividad. El Espíritu se manifiesta en diversas formas culturales, que buscan ser cosmovisiones (Weltanschauungen), como Religión, Poesía y Filosofía, subdivididas en varios subtipos. Aunque pretenden universalidad, son relativas, derivando de momentos específicos del desarrollo histórico del Espíritu. Dilthey rechaza cualquier Absoluto que esté por encima de la realidad histórica, negando la existencia de un sistema filosófico absoluto.

La Historia atestigua una pluralidad de sistemas, válidos solo como expresiones de una conciencia en un momento histórico particular. La Historia misma se eleva por encima de estos sistemas, pero su sentido solo puede ser comprendido al concluir su ciclo completo. El ser humano vive en el tiempo y en la historia, siendo vanos los intentos de evadirse de la relatividad. La transición del punto de vista sistemático al histórico es esencial para captar la realidad de la vida. La Historia permite que la Filosofía reflexione sobre sí misma, llevando a la autoconciencia y autocomprensión del Espíritu.

Dilthey influye en la escuela historicista, representada por figuras como su yerno Jorge Misch, Eduardo Spranger, Erich Rothaker, Hans Freyer, Teodoro Litt, Jorge Simmel y Ernesto Troelsch.

El ocaso de Occidente

En «El ocaso de Occidente» (Der Untergang des Abendlandes, 1918-1922), Oswald Spengler mezcla influencias de Goethe y Nietzsche con el historicismo relativista de Dilthey, el evolucionismo materialista de Darwin y el vitalismo de Bergson, resultando en un historicismo irracionalista. Este enfoque reduce la historia a un devenir mecánico regido por fuerzas ciegas, donde prevalecen instintos primarios, y las culturas son consideradas organismos vivos que nacen, crecen y declinan, convirtiéndose en civilizaciones. La Filosofía, como cualquier cultura, está unida a su época, y la idea de una verdad eterna es una ilusión.

Arnold J. Toynbee

Aunque influido inicialmente por Spengler, Arnold J. Toynbee supera a este en erudición y en un sentido histórico más realista. Clasifica los hechos históricos dentro de sociedades o civilizaciones, identificando veintiocho civilizaciones completas y seis abortivas. El nacimiento de estas civilizaciones responde a desafíos que llevan al resurgimiento de virtudes de resistencia. Cada civilización presenta fases ascendentes y descendentes. Toynbee, tras un periodo de reflexión (1939-1954), ajusta su visión, enfatizando el factor religioso en forma de un sincretismo de las cuatro grandes religiones: hinduismo, budismo, islamismo y cristianismo.

B) La Historia como Ciencia

La Historia, considerada como ciencia, implica una visión retrospectiva y un estudio crítico de los hechos históricos, examinando su sucesión cronológica, relaciones causales, afinidades y conexiones. La discusión sobre si la Historia es una verdadera ciencia o un tipo inferior de saber se ha debatido ampliamente. Se puede afirmar que es verdadera ciencia, ya que trata sobre hechos reales y posee dos características fundamentales del saber científico: necesidad y certeza.

La Historia aborda hechos pasados, resultados de la actividad humana, que son particulares y contingentes. Sin embargo, una vez que ocurren, adquieren fijeza, estabilidad y necesidad ontológica. El pasado es inconmovible y lo que antes no tenía necesidad adquiere un carácter de hecho. Por tanto, los eventos pasados son objeto de ciencia, pues poseen la estabilidad y necesidad requeridas en el saber científico. La particularidad de estos hechos no impide su estudio científico; de hecho, Dios, como Ser más particular, es el máximo objeto de ciencia.

II. La Historia de la Filosofía

La Historia de la Filosofía es una rama específica de la historia cultural que analiza críticamente el surgimiento, evolución y resolución de problemas filosóficos a lo largo del tiempo. La Filosofía, al ser un producto de la actividad intelectual humana, tiene una historia porque se desarrolla y perfecciona con el tiempo, a diferencia de lo inmutable que solo tiene duración. No existe una «Filosofía en sí» estática, sino filósofos que, a través de sus esfuerzos, la han construido. La Historia de la Filosofía trata de ese proceso, con sus logros y errores, en la búsqueda de la verdad.

Los sistemas historicistas tienden a identificar la Filosofía con su historia, una postura que alcanzó su máxima expresión en Hegel y Dilthey. En Hegel, la identificación es total, mientras que para Dilthey, la Filosofía es intrínsecamente histórica y relativa, quedando la Historia como una reflexión del Espíritu sobre sí mismo. En ambos casos, la Filosofía se convierte en una autoconciencia o saber general de orden superior, que englobaría las filosofías parciales desarrolladas a lo largo del tiempo.

Esta tendencia también la comparten aquellos que ven en la Historia de la Filosofía una misión sapiencial, entendida como una «superfilosofía» o una Filosofía de la Filosofía, cuyo objetivo sería la convergencia de todas las corrientes filosóficas en una especie de «coincidentia oppositorum», al estilo de Nicolás de Cusa. Sin embargo, esta exaltación de la Historia de la Filosofía corre el riesgo de desbordar su propio objeto, asignándole una misión que excede sus límites naturales.

La Ciencia de la Filosofía y la Historia

Cada campo del saber tiene su lugar y su función específica, sin necesidad de interferirse entre sí. La Historia de la Filosofía no debería aspirar a ser una Filosofía de la Filosofía. En lugar de eso, debería limitarse a su propio campo de estudio: el desarrollo, formación y vicisitudes de la Filosofía.

La pregunta de si la Historia de la Filosofía es o no Filosofía surge de una confusión entre ambos conceptos. La Historia es una ciencia, y por tanto, una parte de la Filosofía. Sin embargo, si se impone la necesidad de elegir entre ambos términos, debe prevalecer el concepto de Historia, no en el sentido de Hegel o Dilthey, sino en cuanto que la Historia de la Filosofía es una rama de las ciencias históricas que estudia cómo la Filosofía ha evolucionado.

La Filosofía y su Historia

Es necesario distinguir entre la Filosofía y su Historia, ya que la Filosofía es una ciencia atemporal, mientras que su Historia es contingente y relativa. La Ciencia o la Filosofía pura no son históricas, porque versan sobre esencias inmutables y eternas, como el teorema de Pitágoras, que una vez descubierto, es válido para siempre. En cambio, lo que es histórico es el proceso por el cual se alcanzaron esas verdades filosóficas.

Así, la tarea del historiador de la Filosofía es centrarse en el proceso (fieri) por el cual la Filosofía ha llegado a ser lo que es. Su labor consiste en estudiar las etapas a través de las cuales las ciencias filosóficas se han constituido, marcadas por los esfuerzos, los errores y los logros de la inteligencia humana en su búsqueda de la verdad.

Ciencia Hecha y Ciencia en Proceso

Podemos considerar dos momentos en la ciencia: cuando ya está hecha (in facto esse) y cuando está en proceso de hacerse (in fieri). La ciencia pura, una vez alcanzada la verdad, queda fuera del campo de la Historia, ya que es inmutable. No obstante, el proceso histórico de la ciencia, su «hacer», es lo que constituye la Historia de la Ciencia o la Filosofía.

Por tanto, la Historia de la Filosofía no es Filosofía en sí misma, sino el estudio del proceso a través del cual la Filosofía ha llegado a formarse. A este proceso pertenece también la progresiva conciencia de los problemas que plantea la realidad y los intentos de resolverlos.

Historia del Saber y Pluralidad

Cada rama del saber tiene su propia historia, ya que ninguna ha brotado de forma espontánea ni por intuición. Aunque una ciencia esté constituida, siempre hay espacio para su continuación y desarrollo. La ciencia pura versa sobre las esencias inmutables de las cosas, y por tanto, no tiene historia. Sin embargo, la Historia de la Filosofía se ocupa de lo que los hombres han dicho sobre la verdad y de los errores cometidos en su búsqueda.

El papel del historiador no es discernir la verdad del error, sino exponer fielmente las doctrinas tal como fueron formuladas por sus autores en un contexto histórico. Si bien la verdad es una e indivisible, en su captación puede haber grados de aproximación. De este modo, la Historia de la Filosofía debe registrar la pluralidad y diversidad del proceso de formación del conocimiento, sin intentar presentarlo como un proceso unitario.

La Verdad y la Unidad de la Ciencia

Aunque la investigación de la verdad esté marcada por la diversidad y los errores, la verdad en sí misma es una. La ciencia, al aspirar a la verdad, tiende a la unidad, y cuando la verdad se manifiesta con evidencia, todas las discrepancias desaparecen.

La Historia de la Filosofía debe reconocer esta pluralidad inherente al proceso de formación del saber, sin falsearla presentando el desarrollo de las ciencias como si fuera un proceso unitario llevado a cabo por una especie de «Espíritu universal».

La relación entre Ciencia y Filosofía

El objeto de la Historia de la Filosofía se desprende de la identificación entre Ciencia y Filosofía. Si se acepta este criterio, la Filosofía abarcaría el proceso histórico del desarrollo de todas las ramas del saber, desde su origen hasta la actualidad. La ciencia, al no ser un saber unitario, se divide en múltiples ramas, y por tanto, se puede hacer una historia general de todas ellas o una historia particular de cada rama, como la Física, Química, Psicología o Teología. Así, la Historia de la Filosofía sería equivalente a una Historia general de la Ciencia, abarcando todas las ramas del saber.

La distinción entre Filosofía y Ciencias

Sin embargo, si se restringe la Filosofía a un tipo específico de saber distinto al de las ciencias, surge la dificultad de desglosarla de estas y definir su carácter propio. En este contexto, la Historia de la Filosofía se centra en el desarrollo del pensamiento humano y en el momento en que las ciencias particulares se separaron de la Filosofía para volverse independientes. El tratamiento de esta separación refleja un concepto particular de Filosofía que es discutible y conlleva a una distinción entre las Ciencias y la Filosofía, repercutiendo en la delimitación de sus respectivas Historias.

Crítica a la concepción abstracta de la Filosofía

No es adecuado atribuir a la Filosofía la misión de descubrir el Ser, la Verdad, el Bien o la Belleza en sí mismos, pues estos conceptos abstractos no existen en la realidad de esa forma, sino como propiedades de seres particulares. Si se estudian estos conceptos como universales, esto correspondería a una rama específica de la Filosofía, como la Metafísica o Filosofía primera. Además, si se consideran como entidades concretas, su estudio pertenece a las ciencias particulares. Si se habla del Ser Absoluto (Dios), entonces nos encontramos en el ámbito de la Teología.

El objeto de la Historia de la Filosofía

Por tanto, no se debe limitar la Filosofía a conceptos abstractos ni a la Historia de la Filosofía a la mera búsqueda de esos conceptos. Su tarea es más modesta: investigar los esfuerzos humanos en diversas ramas del saber. De otro modo, se corre el riesgo de caer en una visión hegeliana que atribuya a la Historia funciones propias de una rama de la Filosofía.

Crítica a la visión reduccionista de la Historia de la Filosofía

No es correcto considerar la Historia de la Filosofía como una superfilosofía o una «metafilosofía». Tampoco es válido reducirla a una ciencia subsidiaria, cuyo único propósito sea recopilar y organizar materiales para la Filosofía, o tratarla como una introducción general a la Filosofía.

Relación entre Filosofía e Historia de la Filosofía

La Historia de la Filosofía y la Filosofía se complementan. Aunque son disciplinas distintas, con sus propios objetos y misiones, ambas son esenciales para un conocimiento filosófico completo. El filósofo ofrece nociones y conceptos que el historiador puede rastrear y contextualizar en su desarrollo histórico, mientras que el historiador proporciona al filósofo datos útiles sobre la evolución de esas nociones, precisando su significado. Sin embargo, es importante mantener claras las distinciones entre ambas para evitar confusiones o interferencias.

La historia no versa sobre cosas o personas en sí mismas, sino sobre sus acciones y los resultados de éstas. Su materia son los hechos, sucesos o acontecimientos. En la labor del historiador se pueden distinguir dos aspectos:

a) Eurística

La eurística consiste en averiguar y establecer la existencia y realidad del hecho, no en sí mismo, sino en cuanto histórico. Mientras que las ciencias físicas se basan en la observación y experimentación, las ciencias históricas se apoyan en los documentos. El historiador de la filosofía debe reconstruir con la mayor precisión posible el pensamiento auténtico de los filósofos, valiéndose de conocimiento directo, obras escritas, fragmentos o testimonios indirectos.

A diferencia de un físico, biólogo, matemático o teólogo, que pueden prescindir de la historia de sus disciplinas para abordar problemas, el historiador debe aprovechar todos los datos a su alcance. Los textos y documentos de los filósofos, detalles biográficos, costumbres, y el entorno social, político y religioso son cruciales para entender su pensamiento. Incluso lo que parece anecdótico puede revelar aspectos importantes del carácter o pensamiento de un filósofo.

La reconstrucción histórica se apoya en ciencias auxiliares como la gramática, filología, paleografía, epigrafía y crítica textual, entre otras. Estas disciplinas permiten una reconstrucción científica y objetiva de los textos literarios del pasado. Esta labor ha revelado mundos históricos desconocidos y aspectos insospechados del pensamiento.

b) Hermenéutica

La historia no es solo la narración de sucesos pasados, también es interpretación y explicación. El historiador debe investigar no solo el «qué», sino también el «cómo» y el «por qué» de los hechos históricos. Los hechos no se presentan de forma aislada, sino enmarcados en una situación específica de tiempo y lugar. El historiador debe interpretar los hechos en su contexto, explicándolos a partir de sus relaciones internas, sin recurrir a factores externos o metahistóricos.

c) Orden

Para una buena explicación de los hechos históricos, es esencial clasificarlos y estructurarlos, ya sea de manera lógica o cronológica. La cronología es vital en la historia, ya que permite organizar el material acumulado y evitar el caos. Aunque el orden cronológico es indispensable, no es suficiente en la historia de la filosofía. Es necesario identificar las relaciones de afinidad, discrepancia y conexión entre los hechos, para trazar una estructura más precisa y realista.

Cada historiador puede adoptar diferentes criterios para distribuir a los pensadores, ya sea por geografía, tendencias o afinidades filosóficas. Combinando la cronología con las conexiones más sutiles entre las ideas, se puede lograr una historia objetiva y científica.

d) Juicio

¿Puede juzgar el historiador? Algunos piensan que la historia es un tribunal que emite veredictos, mientras que otros defienden una «historia apasionada», en la que el historiador toma partido. Sin embargo, es posible encontrar un equilibrio. Aunque el historiador no es un juez supremo, puede formarse opiniones propias sobre el valor de las doctrinas y exponerlas responsablemente.

Aunque hay errores y aberraciones en la historia del pensamiento, también existen verdades alcanzadas por el esfuerzo de los sabios. Sin embargo, ningún sistema filosófico puede pretender haber alcanzado la Verdad absoluta. La única norma objetiva es la Verdad misma, que todas las filosofías buscan.

El historiador puede emitir juicios sobre la importancia relativa de los filósofos, sin dejar de ser objetivo. El respeto por las opiniones ajenas no es incompatible con la firmeza en defender las propias. Asimismo, el historiador puede aprovechar las enseñanzas históricas para trazar panoramas generales o balances de los resultados en un momento o área particular, función en la que se acerca más a la del filósofo o científico.

El concepto de Historia como saber científico

El concepto moderno de Historia como saber científico es muy reciente. Aunque los griegos produjeron numerosos trabajos históricos, estos carecen de una visión de conjunto y son más anecdóticos. Las doctrinas filosóficas eran vistas como meras opiniones de diversas «sectas» (doxografía), sin apreciar la conexión entre sistemas filosóficos ni su integración en un proceso universal.

Edad Media

En la Edad Media tampoco hubo intentos de sistematización de la historia de la filosofía. Los teólogos y filósofos enumeraban opiniones de los antiguos sin ordenarlas ni sistematizarlas.

Renacimiento

Durante el Renacimiento, aunque surgieron estudios sobre filósofos y sus «sectas», no se avanzó mucho en el concepto de Historia de la Filosofía. Estos estudios, basados en fuentes limitadas como Diógenes Laercio, no ofrecían una visión general ni incluían la Edad Media, cuyo valor fue ignorado por los humanistas.

Algunos intentos destacados de este período fueron la Epístola de nobilioribus Philosophorum sectis de Buonosegnius, el De vita et moribus philosophorum de Gualterio Burleigh, y las traducciones de Platón y Plotino realizadas por Marsilio Ficino.

Siglo XVII

A fines del siglo XVI y principios del XVII, algunos humanistas comenzaron a recoger y ordenar textos filosóficos. Destacan obras como la Manuductio ad philosophiam stoicam de Justo Lipsio, Circulus pisanus de Claudio Bérigard y Commentarius de vita, moribus et placitis Epicuri de Gassendi. En España, obras como la Historia moral y Philosóphica de Pedro Sánchez de Arce y la Plaza universal de todas ciencias y artes de Cristóbal Suárez de Figueroa son los primeros indicios de interés por la historia de la filosofía.

Siglo XVIII

El criticismo del siglo XVIII influyó en la escritura de historias filosóficas con un enfoque más científico, destacando autores como A. F. B. Deslandes, con su Histoire critique de la Philosophie, y J. Jac. Brücker, con su Historia critica philosophiae. Brücker inspiró a los enciclopedistas y su obra influyó en el desarrollo posterior de la historia filosófica.

Siglo XIX

En este siglo, el desarrollo de la historia de la filosofía fue considerable, destacando obras como la monumental Geschichte der Philosophie de H. Ritter. Hegel introdujo un nuevo enfoque con su Vorlesungen über die Geschichte der Philosophie, interpretando los sistemas filosóficos bajo su evolucionismo dialéctico.

Siglo XX en adelante

Desde mediados del siglo XIX, se han sucedido importantes Historias generales de la Filosofía, cada vez más científicas y realistas. Los avances del método histórico, el descubrimiento de nuevos textos, el perfeccionamiento de las ciencias auxiliares y el análisis filológico han permitido un conocimiento más exacto del desarrollo del pensamiento filosófico.

Conclusión

El estudio histórico de la Filosofía ha evolucionado, pasando de visiones anecdóticas o limitadas a estudios más rigurosos y científicos. Se ha logrado una comprensión más profunda y realista de las conexiones entre sistemas filosóficos y su relación con el contexto histórico general, mostrando la Filosofía como una conquista lograda por el esfuerzo intelectual humano.

III. Fuentes de la Filosofía Griega

1. Fuentes directas

Las guerras, los incendios, la negligencia humana y el paso del tiempo han destruido gran parte de la herencia literaria y filosófica de la antigüedad. Sin embargo, se conservan obras, total o parcialmente, de autores como Platón, Aristóteles, Filón, Plutarco, Plotino, Cicerón, Séneca, Epicteto y Marco Aurelio. De otros filósofos, solo quedan fragmentos o referencias hechas por biógrafos o doxógrafos, lo que obliga a reconstruir sus ideas a partir de estos fragmentos. Se han encontrado algunos escritos en excavaciones de Egipto y Herculano, en palimpsestos, inscripciones y traducciones, aunque es poco probable que se hallen nuevos textos de importancia.

2. Fuentes Indirectas.

a) Griegas.

Los griegos comenzaron a desarrollar la historiografía desde el siglo VI a.C. con Hecateo de Mileto. En cuanto a la Historia de la Filosofía, parece que en la escuela de Demócrito se inició el estudio de las doctrinas de filósofos anteriores. Platón es una fuente crucial para entender las doctrinas de los filósofos previos y contemporáneos, en especial sobre Sócrates y los sofistas. Sin embargo, su testimonio debe ser interpretado con cautela, ya que Platón idealizó la figura de Sócrates y mostró una actitud polémica hacia los sofistas.

Aristóteles fue el primer verdadero historiador de la filosofía, pues recopiló y analizó las opiniones de filósofos antiguos, aunque su enfoque sistemático a veces afectaba su objetividad. Su ejemplo fue seguido por sus discípulos. Entre ellos:

  • Menón escribió una Historia de la Medicina.
  • Eudemo de Rodas compiló historias de la Aritmética, Geometría, Astronomía y posiblemente de la Teología.
  • Dicearco de Mesenia escribió una Historia de la Geografía y otra sobre Grecia.
  • Aristóxeno de Tarento compuso una Historia de la Música.

Obras de la Escuela Peripatética.

La obra más destacada de esta escuela fue Opiniones de los físicos (Φυσικών δόξαι) de Teofrasto, que se conserva en parte. Este trabajo es la fuente principal de otras compilaciones posteriores, como la Vetusta placita y la Aetii Placita, derivadas de las enseñanzas de Teofrasto. Estas colecciones de doctrinas fueron utilizadas para varias obras importantes:

  • Placita philosophorum, atribuida falsamente a Plutarco.
  • ‘Εκλογαί (extractos) de Juan de Stoboi.
  • Historia filosófica, atribuida erróneamente a Galeno.

Biografía Filosófica.

El género biográfico fue cultivado por varios autores:

  • Dicearco de Mesenia escribió vidas de Pitágoras, Platón y los Siete Sabios.
  • Aristón de Julis, Clearcho de Soles, Aristóxeno de Tarento y Neantes de Cízico continuaron esta tradición.

Muchos autores de este período destacaron por su inclinación a lo anecdótico, priorizando las historias curiosas o picantes. Fanias de Eresos, sin embargo, fue más riguroso en términos de cronología.

Eruditos Alejandrinos.

Los eruditos alejandrinos también desarrollaron el género historiográfico. Entre ellos:

  • Demetrio de Falerón fundó la Biblioteca de Alejandría y coleccionó apotegmas de los Siete Sabios.
  • Calímaco de Cirene, bibliotecario de Alejandría, elaboró un Catálogo de los sabios y sus escritos.
  • Eratóstenes de Cirene, discípulo de Calímaco, escribió Cronografías, determinando fechas mediante el criterio de los cuarenta años como punto cúlmine de la vida de los filósofos.
  • Apolodoro de Atenas continuó la obra de Eratóstenes y adoptó como criterio cronológico la sucesión de las Olimpíadas.

Sucesiones de Filósofos.

  • Soción de Alejandría elaboró las Sucesiones de filósofos (Διαδοχή των φιλοσόφων), que influyeron a Diógenes Laercio en su distinción entre las ramas jónica e itálica.

Autores como Panecio de Rodas y Clitómaco de Cartago escribieron sobre las doctrinas de distintas escuelas filosóficas. Otros autores relevantes en este género incluyen:

  • Antístenes de Rodas, Alejandro Polihistor, Diocles de Magnesia, y Filodemo de Gadara, quien escribió la Serie de filósofos.

Tradición Posterior.

Entre los autores de la época romana, se destacan:

  • Apolonio de Tiana y Nicómaco de Gerasa, con biografías filosóficas.
  • Plutarco de Queronea, que constituye una fuente fundamental para la filosofía antigua.
  • Sexto Empírico, que escribió los Esbozos pirrónicos y Contra los matemáticos.

Finalmente, los neoplatónicos también cultivaron el género biográfico, con obras como la Vida de Plotino de Porfirio y las Vidas de filósofos y sofistas de Eunapio de Sardes. La obra de Diógenes Laercio es el documento más importante que se conserva para el estudio de la vida de los filósofos antiguos.

3. Léxicos y antologías

Por razones pedagógicas o la dificultad de acceder a los libros originales, surgieron numerosos compendios o florilegios que recopilaban las doctrinas fundamentales de las escuelas filosóficas.

  • Gnomologium democriteum: Un discípulo de Demócrito resumió sus enseñanzas en esta obra.
  • Sentencias principales (Κυριαί δόξαι): Un seguidor de Epicuro hizo lo propio con las enseñanzas de este filósofo.
  • Estobeo (Juan de Stoboi): De Macedonia, compiló el Florilegio y las Eclogae Physicae, Dialecticae et Ethicae en el siglo V.
  • Hesiquio de Alejandría (siglos IV-V): Autor de un diccionario alfabético, Onomatológos, es una fuente valiosa sobre lengua y literatura griegas, aunque menos sobre autores cristianos.
  • Focio (858): Su Léxico y Myriobiblion contienen extractos de 280 obras, muchas de ellas perdidas.
  • Suida (siglo X): Aunque desordenado y sin valor crítico, su Léxico ofrece materiales importantes.
  • Juan Tzetzes (siglo XII): Autor de la obra dividida en Chiliades, organizada arbitrariamente en libros de mil líneas por Nicolás Gerbelius.

4. Colecciones de fragmentos

El conocimiento sobre la Filosofía griega es fragmentario e incompleto, con muchas lagunas y oscuridades. Sin embargo, la crítica moderna ha hecho un esfuerzo notable para organizar el material existente, presentando una visión lo más completa posible del pensamiento griego.

Entre las obras fundamentales que recopilan los fragmentos y testimonios de los filósofos antiguos destacan:

  • Mullach, F. W. A.: Fragmenta philosophorum Graecorum, 3 vols. (París, Didot, 1860-1861).
  • Müller, G.: Fragmenta historicorum graecorum, 3 vols. (París, Didot, 1883).
  • Diels, Hermann: Doxographi graeci (Berlín, 1879); Poetarum philosophorum Fragmenta (Berlín, 1901); Die Fragmente der Vorsokratiker (Berlín, 1903; 6ª ed., W. Kranz, 1952).
  • Arnim, J. Ab.: Stoicorum veterum fragmenta, 4 vols. (Leipzig, Teubner, 1903-1905).
  • Usener, H.: Epicurea (Leipzig, Teubner, 1887).
  • Herculanensium voluminum quae supersunt: 21 vols. (Nápoles, 1793-1876).

IV. Origen de la Filosofía Griega

En el siglo pasado, hubo un intenso debate sobre el origen de la Filosofía griega. Se discutía entre dos posiciones opuestas: una que defendía que todos los elementos de la cultura griega, incluida la Filosofía, provenían de Oriente, y otra que consideraba la Filosofía como un producto autónomo del genio griego. Hoy en día, esas controversias han perdido relevancia.

Es perfectamente posible que, aunque los griegos desarrollaron muchas ramas del conocimiento de manera original, también asimilaron ciertos elementos de las culturas orientales. En Egipto y en los pueblos del Oriente Medio ya se conocían las Matemáticas, la Astronomía, la Meteorología, la Medicina y diversas artes, con las que los griegos estuvieron en contacto. Estos intercambios pudieron haber influido en algunas ideas filosóficas generales, como la existencia de una Naturaleza universal bajo las mutaciones de las cosas particulares, las leyes universales que rigen el desarrollo natural, la necesidad cósmica, el retorno cíclico de los acontecimientos y la transmigración de las almas.

Sin embargo, el reconocimiento de estas influencias orientales no disminuye la originalidad de la Filosofía griega. Los griegos mostraron una capacidad extraordinaria para asimilar estos elementos y transformarlos profundamente. Lo que tomaron del Oriente no fue más que algunas ideas generales, muchas de ellas envueltas en mitos, sin la estructura orgánica y sistemática que los griegos desarrollarían posteriormente.

A pesar del valor de las especulaciones orientales previas, el genio griego logró avances filosóficos en pocos siglos que superaron lo alcanzado por los pueblos orientales en milenios. En Grecia, los conceptos se depuraron del lastre mítico, se definieron con precisión, y la Filosofía se organizó en sistemas coherentes. Se crearon nuevas ciencias, se plantearon problemas filosóficos con rigor y se desarrolló un vocabulario científico que aún perdura.

El verdadero «milagro griego» no radica tanto en la invención de la Filosofía, sino en el rápido progreso que lograron, alcanzando cumbres filosóficas que han nutrido a la humanidad durante siglos y que siguen siendo relevantes en la actualidad.

En lugar de hablar de «causas» en un sentido estricto, es más adecuado referirse a las circunstancias o condiciones que prepararon y favorecieron el surgimiento y rápido desarrollo de la Filosofía en Grecia. Estas condiciones son diversas y difíciles de precisar de manera concreta, pero se pueden destacar las siguientes:

a) Situación geográfica

El territorio griego, a pesar de su tamaño reducido, cuenta con más de dos mil kilómetros de costa, lo que facilitó la navegación y el intercambio cultural con los pueblos vecinos. Además, la pobreza del suelo impulsó a los griegos a dedicarse al comercio y a la colonización, extendiéndose por el Mediterráneo y el Mar Negro. Algunos viajeros, como Piteas de Massalia, llegaron incluso a las Islas Británicas y a la desembocadura del río Elba.

b) Contacto con el Oriente Próximo

Aunque debe descartarse la tesis de un origen completamente oriental de la Filosofía griega, es innegable que los griegos aprovecharon muchos elementos culturales de los pueblos del Oriente Próximo. Las primeras manifestaciones filosóficas griegas surgieron en las colonias jónicas de Asia Menor, en contacto directo con Fenicia, Egipto y Mesopotamia. Como señala R. Mondolfo, aunque no se pueda explicar el origen de la Filosofía exclusivamente por esta influencia, tampoco se puede ignorar su importancia.

c) Ambiente espiritualista del siglo VII

Durante el siglo VII a.C., se percibe una fuerte corriente espiritualista. En el ámbito religioso, esto se refleja en el surgimiento del orfismo, asociado a Onomácrito. La poesía también floreció con autores como Hesíodo, Arquíloco, Thaletas de Gortyna, y más tarde, Safo de Lesbos, Alceo de Mitilene, entre otros. La Filosofía gnómica, caracterizada por aforismos y sentencias morales, es otro indicio de un ambiente propicio para la especulación filosófica.

d) El «genio griego»

El pueblo griego destacó por su admirable talento en una amplia gama de manifestaciones culturales: ciencias, artes, filosofía, derecho, política y literatura. Grecia fue cuna de gran parte de la cultura occidental, dejando una profunda huella creativa.

Interpretaciones del «genio griego»

Existen dos interpretaciones contrapuestas del «genio griego»:

  1. Tendencia clasicista y romántica: Representada por figuras como Lessing, Goethe, Schiller, Hegel, entre otros, quienes valoran el equilibrio, la medida, la claridad y la serenidad como los rasgos distintivos del espíritu griego. El ideal griego se sintetiza en la noción de «καλόν τε καί αγαθόν» (lo bello y lo bueno).
  2. Nietzsche y el conflicto apolíneo-dionisiaco: Nietzsche propuso una visión en la que coexisten dos fuerzas opuestas en el alma griega:
    • Apolíneo: Principio de orden, medida y serenidad.
    • Dionisiaco: Principio de caos, pesimismo, inhumanidad y crueldad. Esta lucha entre lo apolíneo y lo dionisiaco se sintetiza en la tragedia clásica, siendo lo dionisiaco la clave de la grandeza creativa griega.

Evaluación de ambas interpretaciones

Ambas visiones son parciales. La clasicista se centra solo en el aspecto brillante y equilibrado de la cultura griega, idealizando un modelo que nunca se alcanzó por completo. En cambio, la interpretación de Nietzsche capta mejor la complejidad de la cultura griega, pero también es limitada.

A pesar de sus defectos, el pueblo griego ocupa un lugar privilegiado en la historia de la cultura, alcanzando cumbres insuperables en muchos aspectos. En Filosofía, los griegos formularon con una precisión sin precedentes las nociones fundamentales, y en su pensamiento se originaron las principales corrientes filosóficas: monismo, pluralismo, materialismo, espiritualismo, idealismo, realismo, racionalismo, empirismo, dogmatismo, escepticismo, entre otras. Casi todas las actitudes filosóficas posteriores encuentran su antecedente en Grecia.

También se debe a los griegos la distinción de las ciencias, la formulación de sus problemas y el desarrollo de sus métodos de investigación, marcando el rumbo del pensamiento filosófico hasta nuestros días. Como afirma Klimke: “En Grecia, la filosofía se desarrolló de manera tan afortunada que se convirtió en el fundamento, la preparación y el modelo de toda la filosofía posterior”.

e) La religión

Este resumen sintetiza los aspectos principales de la religión y el orfismo en relación con el surgimiento de la Filosofía griega.

1. Influencia de la religión en la Filosofía: Algunos autores, como K. Joel, han atribuido a la religión un papel fundamental en el surgimiento de la Filosofía griega. Aunque es cierto que algunos conceptos filosóficos tempranos provienen de antiguas creencias religiosas, no puede considerarse la religión como la causa principal de la Filosofía.

2. Creencias religiosas en Grecia: Las creencias religiosas griegas eran diversas debido a la mezcla de razas y culturas. Se distinguen dos corrientes principales:

  • Corriente antigua: Asociada a la cultura egea, con influencias de Creta, Egipto y Asia Menor, en la que predominan divinidades de la naturaleza.
  • Corriente más reciente: Reflejada en los poemas homéricos, con un panteón de dioses similar al de los pueblos indoeuropeos.

3. Religión cretense: Derivada del Asia Menor y Egipto, la religión cretense era de tipo agrario, basada en el culto a la naturaleza fértil. En Creta se veneraban piedras, plantas y animales sagrados, como la encina, el laurel, el toro (minotauro) y el macho cabrío. Además, existía el culto a los muertos y la creencia en la inmortalidad, con influencias egipcias.

4. Religiones de los misterios: Estas religiones, extendidas por Grecia y el Oriente, incluyen los misterios de Isis y Osiris (Egipto), Adonis (Siria), Mitra (Persia), y Dionysos (Grecia), entre otros. Aunque coexistían con la religión olímpica, ejercieron un influjo superior y más duradero.

5. El orfismo: El orfismo es una de las religiones de misterios más relevantes para la Filosofía griega, aunque su historia es oscura y controversial. No hay consenso sobre la figura de Orfeo, ni sobre la autenticidad de los escritos órficos. Sin embargo, se cree que el movimiento religioso tomó forma hacia el siglo VII a.C. por obra de Onomácrito, quien recopiló y reorganizó tradiciones antiguas.

  • Influencias literarias: Herodoto, Eurípides, Aristófanes y Platón hacen alusiones al orfismo en sus obras, aunque Aristóteles cuestiona la autenticidad de los escritos atribuidos a Orfeo.
  • Creencias órficas: Los escritos órficos conservados incluyen cosmogonías, himnos y testimonios sobre la inmortalidad del alma, aunque muchos de estos textos se atribuyen a otros autores y asociaciones religiosas.
  • La figura de Orfeo: Existen dudas sobre su existencia real. Según la leyenda, Orfeo era hijo de Apolo y la musa Calíope, y bajó al inframundo en busca de su esposa Eurídice. Fue despedazado por las bacantes y llevado a los Campos Elíseos tras su muerte.

6. Dios del orfismo: El orfismo fusiona las leyendas de dos dioses, Zagreus y Dionysos, en uno solo. Zagreus, un dios subterráneo cretense, fue devorado por los Titanes y renació, mientras que Dionysos, de origen tracio y asiático, era el dios de la vida y la fecundidad, celebrado con orgías y ritos. La fusión de ambos dioses es uno de los aspectos fundamentales de la doctrina órfica, que influyó en algunas corrientes filosóficas.

7. Doctrina órfica: El orfismo se caracteriza por ser una doctrina de salvación con una visión pesimista de la naturaleza humana, ya que los hombres, nacidos de las cenizas de los Titanes, llevan en su interior una doble naturaleza, una parte divina y otra maligna.

f) Teogonías y Cosmogonías

1. Definición y origen del mito: Aristóteles sostiene que el mito representa una forma primitiva de Filosofía. Las cosmogonías buscan jerarquizar a los dioses de la mitología y explicar el origen del mundo.

2. Cosmogonía de Homero: Homero establece el Océano y Tetis como el principio de todas las cosas.

3. Cosmogonía de Hesíodo: En Teogonía y Trabajos y Días, Hesíodo presenta el Caos como el origen primario, seguido de Gaia (la Tierra) y el Tártaro. La distancia entre la Tierra y el Cielo es igual a la que hay de la Tierra al Tártaro. Eros es identificado como la fuerza generadora.

4. Derivación del Caos: Del Caos nacen Erebo y la Noche, de los cuales surgen Eter y el Día. Gaia genera el Cielo (Ouranós), los Montes y el Mar (Pontos), así como varias deidades.

5. Cosmogonías órficas: Las versiones más comunes de las cosmogonías órficas describen el proceso de formación de los seres:

  1. Cronos (el Tiempo) y la ley de la Necesidad son el principio de todo.
  2. De Cronos nacen Eter, Caos y Erebo.
  3. Cronos crea un huevo brillante del cual nace Phanés, el Protógonos de los dioses, considerado el creador del Universo.
  4. Phanés engendra a la Noche, y de su unión con la Tierra y el Cielo nacen diversos seres, incluidos los dioses y criaturas mitológicas.
  5. Ouranós encierra a sus hijos en el Tártaro, pero Gaia genera a los Titanes y a Cronos.
  6. Cronos destrona a Ouranós y devora a sus hijos, salvo a Zeus, que es criado en secreto.
  7. Zeus se convierte en el dios principal y continúa la creación, con Rhea como su esposa.

6. Génesis de la humanidad: Los hombres nacen de las cenizas de los Titanes, poseyendo una naturaleza dual: una pecadora heredada y otra divina, derivada de Dionysos.

7. Estructura genealógica órfica: La genealogía órfica avanza en seis etapas, desde Cronos, Eter y Caos hasta Dionysos, quien interrumpe el orden establecido.

8. Cosmogonía de Jerónimo de Rodas y Helánico de Mitilene: Se relata que al principio solo existía un caos de agua y fango, del cual emergió la Tierra y un dios-serpiente con varias cabezas. Este Chronos engendra otras entidades y un huevo del que surge el Protógonos, seguido por Zeus y otras deidades.

9. Continuidad de la literatura cosmogónica: La prolífica literatura sobre cosmogonías aparece con variaciones en otras genealogías atribuidas a diversos autores, que contribuyen a la tradición mitológica y filosófica griega.

Atribuidas a los llamados Siete Sabios, se conserva un buen número de sentencias morales y políticas, expresadas de forma lacónica, semejante a nuestros «refranes» españoles. Estas sentencias contienen admoniciones sobre moderación, prudencia, dominio de sí mismo, resignación, veracidad, respeto a los padres y reverencia a las leyes. Son un ejemplo de la sabiduría práctica popular griega, con las γνώμαι (sentencias) constituyendo un género literario, como en el caso de Hipócrates (aforismos). La colección más antigua se encontró en una tableta de piedra del siglo I d.C., probablemente destinada a uso escolar, aunque no figura el nombre de los Siete Sabios.

La leyenda de los Siete Sabios se forma hacia principios del siglo VI. La referencia más antigua se encuentra en un texto de Platón en el Protágoras, donde aparecen relacionados con el culto de Apolo en Delfos. La leyenda se consolida más tarde, variando el número y nombres de los Sabios, desde siete hasta diecisiete, según Hermippo. En todas las listas figuran cuatro:

  • Tales de Mileto
  • Bias de Priene
  • Pitaco de Mitilene (h. 569)
  • Solón de Salamina (arconte de Atenas en 595-593)

En otras listas se incluyen:

  • Quilón de Esparta (h. 598)
  • Cleóbulo de Rodas o de Gnidos
  • Misón de Cénas
  • Periandro de Corinto (h. 535)
  • Pitágoras
  • Epiménides
  • Ferécides
  • Anarcasis
  • Pisistrato
  • Teognis
  • Focílides
  • Acusilao
  • Aristodemo
  • Lasos de Hermión
  • Leofanto
  • Orfeo y Lino.

Las reuniones legendarias en Panionion y Delfos, así como la anécdota del pescador que encontró un trípode de oro, son completamente ficticias. Consultado el oráculo de Delfos sobre a quién correspondía el trípode, este contestó: «Al más sabio». Se envió a uno de ellos, quien lo remitió sucesivamente a los otros, hasta llegar a Solón, que lo ofreció a Apolo en su templo.

Como ejemplo de este género de sentencias, se citan:

  • Nada con exceso (Μηδέν άγαν)
  • Conócete a ti mismo (γνώθι σεαντόν)
  • Respice finem
  • Nosce tempus opportunum
  • Ama tamquam ossurum
  • Modus optimus
  • In medio virtus
  • Honra a los dioses
  • Estudia lo bueno
  • Juzga lo que no ves por lo que ves
  • No pretendas tener más razón que tus padres
  • Siempre es oscura para los hombres la mente de los dioses
  • Modestus in prosperis, fortis in adversis
  • Agrada a todos los ciudadanos si permaneces en la ciudad, esto atrae la mayor simpatía
  • Un estilo muy independiente suele hacer estallar la desgracia dañosa
  • Lo mejor de todo es la medida
  • Cállate aunque sepas
  • No te fíes de todos
  • La mayor parte de los hombres son malos
  • Escucha mucho y habla poco