1. Cronología

Nacimiento: 384 a.C. en Estagira, Macedonia.

Juventud: Estudiante en la Academia de Platón (367-347 a.C.).

Etapa en Asia Menor: Tutor de Alejandro Magno (343-336 a.C.).

Últimos años: Regreso a Atenas y fundación del Liceo (335 a.C.).

Muerte: 322 a.C. en Calcis, Eubea.

Aristóteles nació en Estagira, una pequeña ciudad de Macedonia, en el año 384 a.C. Su padre, Nicómaco, era médico de la corte del rey Amintas III de Macedonia, lo que lo introdujo desde temprana edad en un ambiente intelectual y cercano al poder político. A los 17 años se trasladó a Atenas para estudiar en la Academia de Platón, donde permaneció durante 20 años, desarrollando un pensamiento que, aunque influido por su maestro, también lo llevaría a criticarlo y separarse de sus doctrinas.

Tras la muerte de Platón, Aristóteles dejó Atenas y pasó varios años en Asia Menor, donde contrajo matrimonio con Pitia, sobrina del tirano de Atarneo. En el año 343 a.C. fue llamado a Macedonia para convertirse en tutor de Alejandro Magno, quien más tarde se convertiría en uno de los conquistadores más influyentes de la historia. Esta relación marcó también su visión política y su comprensión de la dinámica entre poder y filosofía.

En el 335 a.C., regresó a Atenas y fundó el Liceo, una escuela filosófica donde impartía enseñanzas mientras paseaba con sus alumnos, lo que dio lugar al término «peripatéticos». Durante esta etapa produjo gran parte de su obra escrita, que abarca temas como la metafísica, la lógica, la biología y la política. En el año 322 a.C., acusado de impiedad tras la muerte de Alejandro Magno, se exilió en Calcis, donde falleció ese mismo año.

2. Influencias y entorno

Relación con Platón: Discípulo crítico

Aristóteles pasó dos décadas como miembro de la Academia de Platón, tiempo en el que absorbió las enseñanzas de su maestro, especialmente su enfoque en la filosofía como búsqueda del conocimiento absoluto. Sin embargo, Aristóteles se distanció de Platón en aspectos clave, especialmente en la teoría de las Ideas. Mientras Platón concebía las Ideas como realidades trascendentes, Aristóteles insistió en que las formas existen dentro de las cosas mismas y no separadas de ellas. Este enfoque más empírico lo llevó a desarrollar su propia metafísica y epistemología, centradas en el estudio de las causas y principios inherentes al mundo material.

Además, Aristóteles criticó la falta de aplicabilidad práctica de algunas de las teorías de Platón, buscando un equilibrio entre lo teórico y lo práctico. Su concepto de felicidad (eudaimonía) como fin último del ser humano difiere del idealismo platónico, enfatizando una vida virtuosa conectada con la realidad tangible.

Política y cultura en Macedonia y Atenas: Interacción con Alejandro Magno y la crisis de las ciudades-estado griegas

El pensamiento de Aristóteles se desarrolló en un contexto de profundos cambios políticos y culturales. La decadencia de la polis griega tradicional y el auge de los reinos helenísticos crearon un escenario donde sus ideas sobre la política y la naturaleza humana adquirieron gran relevancia. Aunque Aristóteles defendía un modelo basado en la ciudad-estado (polis), este concepto quedó en cierto modo «anticuado» frente al modelo imperial que Alejandro Magno impulsaba, marcando una evolución histórica hacia estructuras de poder más amplias.

La conexión de Aristóteles con Alejandro Magno tuvo un impacto significativo en su pensamiento político. Como tutor del futuro conquistador, Aristóteles transmitió ideas sobre el gobierno y la ética, aunque su modelo político ideal, basado en la polis, difería de la visión imperial de Alejandro. La concepción aristotélica de la ciudad-estado como el marco adecuado para el desarrollo humano reflejaba un mundo en transformación. La ascensión de Alejandro marcó el inicio de un periodo helenístico, caracterizado por la centralización del poder y la creación de vastos imperios que desafiaban las estructuras tradicionales griegas.

Aristóteles vivió en un tiempo de transición entre la autonomía de las polis y el dominio imperial. Si bien admiraba la autosuficiencia de la polis, reconoció las limitaciones de este modelo frente a los cambios políticos de su época. La expansión de Alejandro simbolizó una integración cultural y territorial que trascendía las fronteras locales, dejando a la filosofía política de Aristóteles con un enfoque más localista en contraste con las nuevas realidades imperiales. Esto subraya la tensión entre los ideales clásicos y las demandas del mundo helenístico emergente.

Un amigo de la infancia pidió al filósofo que formara a su hijo. El adolescente era el futuro Alejandro III de Macedonia

Bustos de Alejandro Magno (izqda.) y Aristóteles

La relación entre Aristóteles y Alejandro se remontaba a tiempos anteriores al nacimiento de ambos. El primero era hijo de Nicómaco, médico de Amintas III de Macedonia. Y este rey era el padre de Filipo II, y por tanto abuelo de Alejandro Magno. Aristóteles y Filipo se conocían desde niños, cuando vivían en la corte de Pella, la capital macedonia. Allí crecieron en el mismo entorno palaciego.

A los 17 años Aristóteles marchó a Atenas para ponerse bajo la tutela de un hombre excepcional: Platón, un discípulo de Sócrates. En su Academia pasaría el macedonio dos decenios. A la muerte del maestro, abandonó la ciudad con dos colegas para crear una escuela propia en Asia Menor. Y en 343 a. C. recibió la invitación de Filipo, su compañero de juegos de la infancia, para que educase a su hijo.

Aristóteles rondaba la cuarentena. Su amor por el conocimiento no le impedía disfrutar de los lujos. Le encantaba vestir ropas elegantes, y sus exquisitos modales dejaban ver con claridad que se había criado en un palacio. No era el tipo de preceptor que la reina Olimpíade quería para su hijo, a quien había hecho sufrir los rigores de Leónidas, un tutor a la espartana.

Alejandro, en cambio, de 13 años, se sentiría fascinado. El adolescente, tan valiente como sensible, llevaba mal las burlas de su padre, que lo tildaba de ser “el enamorado de Homero”, en alusión a su costumbre, para el rey afeminada, de cantar poemas épicos al son del arpa. En descargo de Filipo, había sido suya la iniciativa de procurar al heredero un maestro digno de su inteligencia.

La escuela de Atenas, de Rafael. En el centro aparece Platón (pintado como Leonardo da Vinci) y Aristóteles, que sostiene una Ética.

Las materias que debía impartir Aristóteles al joven se ajustaban a los cánones de su época y su cultura. Gramática, retórica y filosofía, ciencias políticas y naturales, medicina y astronomía, geometría, música y clases centradas en Homero, a quien el muchacho admiraba.

Aristóteles educó a Alejandro durante dos o tres años. Se sabe que la enseñanza se desarrollaba al aire libre, sentados el hijo de Filipo y sus condiscípulos en bancos de piedra a la sombra de los árboles. El filósofo dedicaba las mañanas a explicar los asuntos más complejos y las tardes a las asignaturas comunes, meramente informativas.

Alejandro se benefició de este pedagogo de lujo, pero Aristóteles sacó tajada también. Con una remuneración generosa y con un favor excepcional que le prodigó Filipo II. El rey mandó reconstruir su localidad natal, Estagira, arrasada por una guerra reciente, y se ocupó de que los conciudadanos del sabio fueran repatriados.

Pocos datos más nos han llegado de la relación entre el filósofo y Alejandro. Las cartas que se enviaban el uno al otro en las campañas asiáticas del Magno son consideradas refundiciones imaginativas de autores posteriores.

Alejandro Magno y Aristóteles en una lección.

Alejandro, en 340 a. C., con 16 años, comenzó a asistir oficialmente a Filipo en las tareas gubernamentales y militares. Aristóteles siguió perfilando su sistema filosófico. En cuanto a su influencia recíproca en lo futuro, se prolongó, pero está abierta a la interpretación.

¿Una influencia perdurable?

Algunos especialistas aseveran que el Alejandro adulto distó mucho de ser un hombre que hubiese aprendido el dominio de sí mismo que predicaba Aristóteles. El justo medio del “ni demasiado, ni demasiado poco” se hace trizas frente a la imagen del conquistador entregado a una ambición insaciable, a pasiones sexuales, a un fuerte sentimentalismo o a copas y más copas de vino.

Otras autoridades infieren, por el contrario, que la influencia de Aristóteles sobre Alejandro fue una constante. Plutarco, por ejemplo, cuya célebre Vida del monarca hay que aceptar con reparos –es varios siglos posterior al macedonio y tiene una intención más moral que histórica–, afirma que Alejandro honró a Aristóteles tanto como a su progenitor.

Alejandro Magno funda la ciudad de Alejandría.

Esta y otras fuentes subrayan, además, la curiosidad permanente que profesó Alejandro hacia la medicina (examinaba en persona las heridas de sus soldados) o hacia las ciencias naturales (durante sus expediciones enviaba rarezas botánicas y animales al Liceo de Aristóteles).

También indican que, en el terreno de la filosofía, el joven rey se interesó en India por las ideas de los brahmanes. O que, en un plano más material, financió a la Academia platónica. Lo mismo afirman en lo relativo a la lectura, afición cotidiana que el filósofo habría inculcado en el Alejandro adolescente, o en relación con su concepción geográfica del mundo, basada en las perspectivas aristotélicas.

¿Alejandro contra Aristóteles?

La controversia entre los defensores y los detractores de una influencia perdurable del maestro intelectual en el discípulo guerrero alcanza un grado extremo de contradicción en lo que se refiere a la noción de gobierno que aplicó Alejandro en sus vastos dominios.

Los proaristotélicos señalan que el sistema político de un imperio universal –sin distingos de raza, nación o religión– obedeció a la educación racionalista que el sabio proporcionó al macedonio. Un estado podía constituir una reunión de pueblos capaces de convivir en beneficio de todos sin que los componentes pierdan su identidad diferencial.

Para el pensador, griegos y bárbaros eran una misma cosa: bípedos dotados de intelecto, más allá de diferencias culturales

También esgrimen que, para el pensador, griegos y bárbaros eran una misma cosa: fundamentalmente bípedos dotados de intelecto, más allá de diferencias culturales o de otro tipo. El conquistador llevó a la práctica este concepto en su imperio universal.

En cambio, la postura que niega la persistencia de las ideas aristotélicas en el hijo de Filipo argumenta que, para el filósofo, los bárbaros eran esclavos “por naturaleza”. Llegó a recomendar por escrito a su exalumno que tratara a los helenos como a parientes, y a los extranjeros, con mano dura.

Alejandro Magno representado en un mosaico de Pompeya

Alejandro demostró no opinar igual con sus acciones. Admitió e incluso fomentó cultos foráneos, incorporó mandos militares y jerarcas políticos a su entramado administrativo y emprendió otras medidas que chocaban frontalmente con los consejos del viejo tutor.

Olvidando estas posibles coincidencias y discrepancias, lo cierto es que tampoco hubo por momentos demasiada sintonía personal entre Aristóteles y Alejandro una vez finalizada la adolescencia del segundo. El instante más grave en tal sentido se dio cuando Calístenes de Olinto, sobrino del filósofo y cronista del conquistador en la campaña asiática, fue torturado y luego ahorcado por orden del joven rey.

Alejandro había comenzado a aceptar de sus súbditos orientales la prosternación debida a sus monarcas. Para ellos era habitual, un honor inherente al aura de divinidad que ostentaban sus soberanos. Sin embargo, esta costumbre resultaba humillante para los helenos del contingente alejandrino.

En 327 a. C., Calístenes encabezó el partido que despreciaba este uso en el episodio conocido como la conspiración de los pajes. Alejandro cortó de raíz el intento de complot con la muerte del sobrino de Aristóteles. Este, temeroso de que la furia real se extendiera a las familias de los implicados, se recluyó durante meses en su Estagira natal.

Pese a este asunto, el filósofo parece haber gozado del amparo de Alejandro durante el resto de su vida. Poco después de la coronación del macedonio, Aristóteles se estableció en Atenas y allí fundó la institución pedagógica que venía gestando desde que había salido de la Academia de Platón.

Aristóteles según un manuscrito de la ‘Historia naturalis’ de 1457.

Fue el Liceo, llamado así por estar ubicado cerca del templo de Apolo Licio. También denominado escuela peripatética (porque el maestro enseñaba “paseando”), en él el intelectual pudo revisar su obra hasta crear el importante sistema filosófico por el que se lo recuerda. La mayoría de los textos aristotélicos proceden de esta época.

El vínculo entre el monarca y su antiguo preceptor se prolongó hasta los últimos días de ambos. A la muerte del conquistador tuvo lugar una enorme debacle en todos los rincones del imperio que había forjado. En algunos puntos, como en Atenas, los enemigos de Alejandro aprovecharon la confusión para agitar las banderas de las reivindicaciones nacionales. El orador Demóstenes lideró el levantamiento surgido en la capital de la Acrópolis. En esta revuelta cayó Aristóteles.

Reconstrucción de mediados del siglo XIX del cortejo fúnebre de Alejandro Magno.

Era un estagirita, un macedonio. Se lo acusó de impiedad, de faltar a la religión local. El poema Sobre la virtud, escrito años antes en memoria de un tirano de Asia Menor que le había prestado apoyo, fue presentado entre las pruebas condenatorias. El instructor de Alejandro decidió exiliarse para evitar que los atenienses cometieran “un segundo atentado contra la filosofía”. Se refería a la cicuta que, décadas atrás, habían obligado a beber al gran Sócrates, maestro de su maestro.

Partió hacia Calcis, en la isla de Eubea, la patria de su madre, donde falleció poco tiempo después. No había pasado un año aún de la muerte de su discípulo más ilustre.

Este artículo se publicó en el número 459 de la revista Historia y Vida.

II. «Corpus aristotelicum» y lista de obras

1. El «Corpus aristotelicum»

El Corpus aristotelicum es el conjunto de obras que se le atribuyen a Aristóteles, el filósofo griego cuya influencia ha sido fundamental en la historia del pensamiento occidental. Estas obras abarcan una amplia gama de disciplinas, desde la lógica, la metafísica y la ética, hasta la biología, la política y la estética, constituyendo un sistema filosófico integral que ha perdurado a lo largo de los siglos. Durante la Edad Media, los filósofos árabes fueron los primeros en traducir y preservar gran parte de este corpus, comentando y desarrollando sus ideas, especialmente en el campo de la lógica y la metafísica. A través de figuras como Avicena y Averroes, las ideas aristotélicas llegaron a Europa, donde jugaron un papel crucial en la formulación de la escolástica medieval, influenciando pensadores como Tomás de Aquino. La obra de Aristóteles, al ser reinterpretada y adaptada a diferentes contextos filosóficos, ha sido una piedra angular del pensamiento occidental, dejando una huella indeleble en el desarrollo de la filosofía moderna y contemporánea. Su sistematicidad y rigor metodológico sentaron las bases para las ciencias, la ética y la política, y su influencia sigue presente en muchos campos del saber.

2. Lista de obras aristotélicas

1. Lógica (Órganon)

Conjunto de tratados que establecen las bases del razonamiento lógico y del silogismo. Incluye:

Categorías: Clasificación de los tipos de predicados.
De la interpretación: Relación entre lenguaje, pensamiento y realidad.
Analíticos primeros y segundos: Análisis del silogismo y de la demostración científica.
Tópicos: Argumentación dialéctica.
Refutaciones sofísticas: Identificación de falacias.

2. Metafísica

Explora las causas y principios del ser en cuanto ser. Introduce conceptos fundamentales como la sustancia, acto, potencia y el Primer Motor Inmóvil.

3. Física

Estudio de los principios y causas de la naturaleza. Aborda conceptos como movimiento, tiempo, espacio y cambio.

4. De Anima (Sobre el alma)

Tratado sobre la psicología aristotélica. Analiza el alma como principio de vida, sus facultades (vegetativa, sensitiva, intelectiva) y su relación con el cuerpo.

5. Historia de los animales

Obra que clasifica y describe especies animales según su anatomía, hábitat y comportamiento. Muestra su interés por la biología empírica.

6. Partes de los animales

Complemento de la Historia de los animales. Examina las funciones biológicas y su propósito finalista.

7. Ética a Nicómaco

Obra sobre ética y moral. Expone la idea de la eudaimonía (felicidad) como el fin último de la vida humana y el papel de la virtud en alcanzarla.

8. Ética Eudemia

Similar a la Ética a Nicómaco, aunque más breve. Ofrece una visión complementaria sobre la virtud y la felicidad.

9. Política

Análisis de las formas de gobierno, la organización social y la relación entre ética y política. Considera al ser humano como un animal político.

10. Poética

Estudio sobre las artes, en particular la tragedia, la épica y la comedia. Define conceptos clave como mímesis (imitación), catarsis y los elementos de la tragedia.

11. Retórica

Tratado sobre la persuasión y el uso del lenguaje en el discurso público. Examina los medios de persuasión (logos, pathos, ethos).

12. Generación y corrupción

Explica los procesos de cambio en los cuerpos naturales, especialmente los vinculados a la transformación de los elementos.

13. Meteorológicos

Análisis de los fenómenos atmosféricos y celestes, como la lluvia, los vientos y los cometas.

14. Metereología

Estudio de los procesos climáticos y de las sustancias terrestres, incluidas piedras y minerales.

III. Autenticidad y cronología

El Corpus aristotelicum, tal como ha llegado a nosotros, plantea cuestiones significativas sobre su autenticidad y cronología. Muchas de las obras atribuidas a Aristóteles son fruto de un largo proceso de transmisión, edición y comentarios, lo que dificulta discernir cuáles fueron compuestas directamente por él y cuáles reflejan aportes de sus discípulos o intérpretes. Los estudios modernos han identificado tres etapas principales en la composición y desarrollo de estas obras, reflejando la evolución de su pensamiento filosófico: la etapa platónica, la de transición y la propiamente aristotélica.

Consideraciones sobre autenticidad y transmisión

El Corpus aristotelicum tal como lo conocemos no fue compilado por Aristóteles mismo. Tras su muerte, sus escritos permanecieron en el Liceo y fueron objeto de recopilaciones posteriores. Teofrasto, su sucesor, y Andrónico de Rodas en el siglo I a.C., desempeñaron un papel crucial en la organización y difusión de estos textos. Muchas de las obras conservadas tienen un estilo esotérico, es decir, eran apuntes de lecciones más que tratados destinados al público general. Esto ha llevado a debates sobre la autenticidad de ciertos textos y la posible intervención de discípulos en su redacción.

Werner Jaeger: La evolución biográfica del pensamiento.

La división en tres etapas permite entender la evolución del pensamiento de Aristóteles, y su relevancia histórica como puente entre el idealismo platónico y el empirismo que marcaría el desarrollo de la ciencia y la filosofía posteriores.

1. Etapa platónica

Juventud (etapa platónica). Jaeger sitúa las obras más idealistas en este periodo, atribuyendo su tono a la influencia de Platón. Esta primera etapa corresponde al periodo en el que Aristóteles fue discípulo de Platón en la Academia. Durante estos años, su pensamiento estuvo profundamente influido por la filosofía platónica, especialmente en temas como la teoría de las Ideas, la primacía de lo inteligible y su concepción ética y política. Obras tempranas como los Diálogos perdidos (Protréptico, Eudemo, Sobre la filosofía) muestran un tono marcadamente platónico, con un estilo literario más elaborado que contrasta con el enfoque sistemático posterior. En esta fase, Aristóteles parece más un continuador del pensamiento platónico que un crítico del mismo, aunque ya comienza a plantear cuestiones sobre la relación entre las Ideas y los fenómenos sensibles.

2. Etapa de transición

Madurez (ruptura con Platón). Las críticas al idealismo y la adopción del empirismo marcan esta etapa intermedia, donde Aristóteles se distancia de su maestro.
En este periodo, Aristóteles comienza a desarrollar un pensamiento más independiente y crítico respecto a Platón. Este cambio coincide con su partida de la Academia tras la muerte de Platón y su estancia en Asia Menor y Macedonia, donde amplió su interés por las ciencias naturales y la observación empírica. Las obras de esta etapa, como los primeros esbozos de su Metafísica y los estudios en biología, muestran una ruptura gradual con el idealismo platónico. Aristóteles empieza a reformular conceptos fundamentales, abandonando la teoría de las Ideas en favor de su teoría de la sustancia (ousía) y enfatizando la importancia de lo sensible como punto de partida para el conocimiento. La transición se caracteriza por una mezcla de influencias platónicas y nuevas perspectivas que darán lugar a su sistema maduro.

3. Etapa aristotélica

Vejez (etapa sistemática). En esta etapa final, Jaeger ve una consolidación de las ideas aristotélicas en un sistema integral y autónomo.
La etapa final corresponde al periodo en que Aristóteles funda el Liceo y produce la mayoría de las obras que componen el corpus tal como lo conocemos. En esta fase, Aristóteles consolida su sistema filosófico, caracterizado por un enfoque empírico y analítico. Obras como la Lógica (Órganon), la Metafísica, la Ética a Nicómaco, la Política y los tratados científicos (como la Física y De Anima) reflejan un estilo técnico y sistemático, orientado a la exposición conceptual más que a la expresión literaria. Esta etapa marca la culminación de su pensamiento y su distanciamiento definitivo de Platón, al afirmar que el conocimiento parte de la experiencia sensible y no de realidades trascendentes.

Las tesis sobre las etapas del Corpus aristotelicum coinciden en señalar una evolución del pensamiento aristotélico desde la influencia platónica hasta la consolidación de un sistema propio. Sin embargo, difieren en cómo interpretar esta evolución. Este debate resalta la riqueza y complejidad de la obra aristotélica, cuya interpretación sigue siendo objeto de estudio.