1. Contexto:

  • Fecha: 470/469-399 a.C.
  • Lugar: Atenas, Grecia.
  • Considerado el fundador de la ética y la filosofía moral en Occidente.
  • No dejó escritos; su pensamiento es conocido a través de sus discípulos, principalmente Platón y Jenofonte.
  • Condenado a muerte acusado de corromper a la juventud y de introducir nuevos dioses.

2. Aportaciones principales:

  • Ética centrada en la virtud:
    • La virtud (areté) es el bien supremo y está ligada al conocimiento.
    • «Nadie peca voluntariamente»: el mal proviene de la ignorancia.
  • El conocimiento de sí mismo:
    • Su lema: «Conócete a ti mismo».
    • La sabiduría comienza con el reconocimiento de la propia ignorancia.
  • Método socrático:
    • Basado en la ironía y la mayéutica:
      • Ironía: Fingir ignorancia para estimular al interlocutor a reflexionar.
      • Mayéutica: Ayudar a «dar a luz» la verdad mediante preguntas y diálogo crítico.
  • Crítica a los sofistas:
    • Rechaza su relativismo moral y su interés en la persuasión más que en la verdad.
    • Defiende que la búsqueda de la verdad y el bien es el propósito supremo del ser humano.

3. Innovaciones:

  • Desplaza la filosofía de los problemas naturales (presocráticos) hacia los problemas humanos y éticos.
  • Introduce el uso del diálogo como herramienta fundamental para el pensamiento crítico.
  • Sienta las bases para las teorías éticas y políticas de Platón y Aristóteles.

4. Influencia:

  • Fundamento del pensamiento filosófico occidental, especialmente en ética y política.
  • Inspiración para corrientes filosóficas como el estoicismo, el cristianismo y el humanismo renacentista.

Frase clave:
«Sólo sé que no sé nada.»

1. Vida y carácter

  1. Contexto histórico

  • Juventud en la Atenas de Pericles:
    • Época de esplendor cultural y político, con eventos clave como las victorias en Maratón, Salamina y Platea (479-480 a.C.).
    • Desarrollo bajo la Confederación de Delos, liderada por Atenas, con hegemonía marítima y grandes obras públicas como el Partenón y los Muros Largos.
    • Transición hacia un período de decadencia tras la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.), que concluye con la derrota ateniense y el dominio de Esparta.
  • Crisis política y social:
    • Tras el fin de la guerra, Atenas sufrió convulsiones políticas: gobiernos oligárquicos como los «Treinta Tiranos» y una restauración democrática marcada por desconfianza hacia los aristócratas.
  1. Vida personal de Sócrates

  • Orígenes:
    • Nació en el demo de Alópeke, hijo de un escultor (Sofronisco) y una partera (Fenáretes).
    • Su juventud estuvo influenciada por los oficios familiares, y se supone que trabajó como escultor antes de dedicarse a la filosofía.
  • Educación y formación:
    • No fue una educación académica formal; aprendió de las disputas públicas y de filósofos como Arquelao (discípulo de Anaxágoras).
    • Desarrolló un interés temprano por los problemas humanos y ciudadanos, abandonando las especulaciones cosmológicas de su tiempo.
  • Estilo de vida:
    • Austero, vivía con modestia tras perder su fortuna en la guerra.
    • Despreciaba el lujo y los excesos de la Atenas comercial, destacando por su vida simple y sus dotes morales e intelectuales.
  1. Filosofía práctica y compromiso ciudadano

  • Desilusión con su época:
    • Observó la decadencia de Atenas y culpó a los filósofos y sofistas por minar las bases tradicionales: religión, leyes y costumbres.
    • Su pensamiento se centraba en el hombre como ciudadano, preocupado por los problemas políticos y sociales de su ciudad.
  • Enseñanza:
    • Adoptó un método educativo basado en el diálogo y la controversia pública, evitando la retórica hueca de los sofistas.
    • Se rodeó de un grupo selecto de amigos (etairoi) a quienes influenció profundamente, con el objetivo de formar una «aristocracia intelectual».
  1. Conflictos y muerte

  • Tensiones políticas:
    • Su cercanía con figuras aristocráticas como Critias y Alcibíades, y su oposición a la democracia restaurada, le atrajeron numerosas enemistades.
  • Acusación y juicio:
    • En el 399 a.C., fue acusado de impiedad «Asebeia» (introducir nuevos dioses) y de corromper a los jóvenes.
    • Condenado a muerte por mayoría en un tribunal de 500 jueces, rechazó el exilio y se mantuvo fiel a sus principios, prefiriendo aceptar la cicuta.
  • Últimos días:
    • Esperó su ejecución reflexionando con serenidad sobre la inmortalidad del alma, descrito por Platón en Fedón.
    • Su muerte adquirió un carácter heroico, como un acto de coherencia con su vida y su misión.
  1. Legado y carácter
  • Influencias:
    • Combinaba humor y seriedad, desafiando a sus interlocutores y exponiendo contradicciones en sus ideas.
    • Admirado por su vida ejemplar, su ética personal y su compromiso con Atenas, a pesar de los fracasos políticos y sociales.
  • Filosofía en acción:
    • Más que discursos apocalípticos, Sócrates eligió el diálogo para despertar las conciencias y fomentar el pensamiento crítico.
    • Su muerte simbolizó la lucha por la verdad y los ideales frente a la incomprensión y la injusticia.

2. Interpretaciones de Sócrates

  • Un enigma histórico:
    • Sócrates es descrito como una figura irónica y enigmática, difícil de interpretar debido a la insuficiencia de fuentes objetivas.
    • No dejó escritos, y todo lo que conocemos de él proviene de terceros, con visiones subjetivas y contradictorias.
  • Problemas de las fuentes:
    • Los textos sobre Sócrates pertenecen al género literario de los logos socráticos (σωκρατικοί λ ό γ ο ι), según Aristóteles, más centrados en idealizar o caricaturizar al personaje que en relatar hechos con precisión histórica.
    • Las descripciones griegas mezclan realidad y poesía, convirtiendo al personaje en un símbolo moral o literario más que en una figura histórica objetiva.

Principales fuentes sobre Sócrates

  • Autores contemporáneos:
    • Aristófanes: Presenta una visión burlesca y crítica en comedias como Las nubes.
    • Jenofonte: Ofrece un retrato apologético, pero simplista y menos profundo.
    • Platón: Lo idealiza, utilizándolo como portavoz de su propia filosofía.
  • Autores posteriores:
    • Aristóteles: Proporciona una perspectiva más distante y analítica.
    • Otros biógrafos y retóricos: Añaden distorsiones y, en algunos casos, falsificaciones conscientes.

Diversidad de interpretaciones

  • Variedad de lecturas a lo largo del tiempo:
    • A partir del siglo XVIII, cada crítico ha resaltado aspectos diferentes de Sócrates, proyectando sus propios intereses o perspectivas:
      • Como racionalista y crítico.
      • Como místico y piadoso.
      • Como escéptico y dialéctico.
      • Como utilitarista y práctico.
      • Como idealista, subjetivista o soñador.
  • Dificultad de definirlo:
    • Las interpretaciones están marcadas por la subjetividad y son difíciles de conciliar, dejando una imagen de Sócrates borrosa y sin rasgos nítidos.

Propuestas para entender a Sócrates

  • Método para reconstruir su figura:
    • Zuccante propone:
      • Complementar Jenofonte con Platón: combinar la visión práctica y apologética de uno con la profundidad filosófica del otro.
      • Templar Platón con Jenofonte: balancear las idealizaciones de Platón con el pragmatismo de Jenofonte.
      • Consultar a Aristóteles: definir qué corresponde a Sócrates y qué a Platón basándose en el análisis de Aristóteles.
  • Resultado esperado:
    • A lo sumo, se obtiene una imagen imprecisa y desdibujada de Sócrates, similar a una superposición de múltiples perspectivas que no se ajustan del todo.

3. Fuentes

1. Fuentes adversas

  • Aristófanes (Las nubes, Los pájaros, Las ranas):
    • Las nubes (423 a.C.) presenta una visión caricaturesca de Sócrates, ridiculizándolo como líder de una escuela de físicos jónicos (phrontisterion) y como sofista.
    • Se le atribuye:
      • Ateísmo (adoración al «Dios-Torbellino»).
      • Enseñanza de discursos injustos y destructivos.
    • La obra incita simbólicamente a la muerte de Sócrates, con el incendio final de la escuela.
    • Aunque deformada, su burla refleja aspectos del Sócrates temprano y la percepción negativa de un sector ateniense hacia él.
    • Aristófanes utiliza «Las Nubes» para criticar la sofistería y la filosofía natural de Sócrates, presentándolos como elementos corruptores de la moral y las tradiciones atenienses. La obra refleja una tensión entre las viejas y nuevas ideas en la sociedad ateniense, y pone en duda el valor de una educación que se centra en la retórica y la argumentación en lugar de la virtud y la verdad.

      Personajes Principales

      • Estrepsíades: Un anciano ateniense preocupado por sus deudas.
      • Fidípides: Hijo de Estrepsíades, aficionado a los caballos y la vida de lujo.
      • Sócrates: Filósofo y maestro de la «Pensadora», representado de manera satírica.
      • Las Nubes: Coro de la obra, simbolizan las ideas nuevas y etéreas.

“ESTREPSÍADES.- Cambia del todo y lo más pronto posible tu manera de vivir, y procura
aprender lo que yo te voy a recomendar.
FIDÍPIDES.- Bien, habla, ¿Qué es lo que me ordenas?
ESTREPSÍADES.- ¿Me obedecerás un poco?
FIDÍPIDES.- ¡Te obedeceré, por Dionisos!
ESTREPSÍADES.-Mira, pues, hacia esta parte. ¿ves esa pequeña puerta y esa pequeña casa?
FIDÍPIDES.- Si, las veo. Pero dime, qué es esto, padre mío, te lo ruego.
ESTREPSÍADES.-Es la escuela de las almas sabias, el “lugar en el que se piensa, el
pensadoero”. Allí dentro viven hombres que, hablando del cielo, nos convencen de que es
un lugar sofocante, que está en torno a nosotros y que nosotros somos los carbones. Estos
hombres le enseñan a uno, por medio de dinero, a hacer triunfar la palabra en todas las
causas, justas e injustas.
FIDÍPIDES.- Y ¿quiénes son ellos?
ESTREPSÍADES.-Yo no sé exactamente sus nombres; son los que se llaman “meditadores y
pensadores”, gentes honradas.
FIDÍPIDES.- ¡Ah! Esos mendigos, ya los conozco. Te refieres a esos charlatanes, a esos
rostros demacrados, a esos pies-desnudos, entre los que se encuentran ese… desgraciado de
Sócrates.
ESTREPSÍADES.-Oye, oye, ¡cállate! No quiero que digas tonterías. Antes, si tú sientes algún
cuidado porque tu padre tenga pan para comer, me concederás convertirte en uno de ellos y
abandonarás tu “caballería”
FIDÍPIDES.-¡Ah no, eso nunca, por Dionisos!
(…)
ESTREPSÍADES.-Ve, te lo suplico a ti que me eres más querido que nadie, ve a que te
instruyan.
FIDÍPIDES.-Y ¿qué quieres tú que aprenda yo?
ESTREPSÍADES.-Se dice que se encuentran entre ellos a la vez dos razonamientos, el fuerte y
el débil. Se dice que uno de estos dos razonamientos, el débil, tiene ventajas cuando se trata
de pleitear cosas injustas. Si, pues, tú me das gusto aprendiendo este razonamiento, el
injusto, lo que yo actualmente debo, todas esas deudas, no las pagaré yo a nadie, ni un
óbolo.
FIDÍPIDES.-Yo no podré obedecerte, puesto que, con un color tan desvaído, yo no me
atrevería a mirar después a los caballeros.
ESTREPSÍADES.-Entonces, por Démeter, no comerás más a mi costa, ni tú, ni tu caballo de
tiro, ni tu sanforas. ¡Te echaré de casa y te irás a los…cuervos!
Pues bien, y yo, aun cuando haya caído, no me voy a quedar en tierra; por el contrario, luego
de haber invocado a los dioses, me haré instruir yo mismo y, de acuerdo con esto, me voy
por mis propios pasos al pensadero. (…)
(…)
(Desde dentro) ¡Echaos a los cuervos! ¿Quién llama a la puerta?
ESTREPSÍADES.-El hijo de Fidón, Estrepsíades.
DISCÍPULO.- ¡Por Zeus que eres bien maleducado, para haber golpeado tan fuertemente la
puerta con un desenfado así y haber hecho abordar una idea recién encontrada!
ESTREPSÍADES.-Perdóname: yo habito lejos, en el campo. Pero… dime la cosa abortada.
DISCÍPULO.-No se puede decir más que a los discípulos.
ESTREPSÍADES.-Dímela, pues, sin miedo, ya que, tal como me ves, he venido al “pensadero”
para ser discípulo.
DISCÍPULO.-Te la diré, pero hay que considerar estas cosas como misterios.
(…)
ESTREPSÍADES.-Abre y déjame pasar en seguida al pensadero y muéstrame lo más pronto
posible a ese Sócrates. Yo me consumo por ser su discípulo. Pero abre ya la puerta. ¡Oh
Hércules! ¿De dónde salen estos animales? (Al abrirse la puerta, se ven al interior, en diversas
posturas meditativas, los discípulos del maestro, pálidos y demacrados.)
DISCÍPULO.- ¿Qué es lo que te sorprende? ¿A quién encuentras tú que se parecen?
ESTREPSÍADES.-A los prisioneros lacedemonios de Pylos.
Pero ¿qué tienen estos que miran de esta forma a la tierra?
DISCÍPULO.-Buscan lo que hay debajo de ella.
ESTREPSÍADES.-Son, sin duda, cebollas lo que buscan. (Dirigiéndose a ellos) No os apenéis por
eso; yo sé dónde las hay grandes y hermosas.
Y ¿qué hacen éstos totalmente encorvados hacia el suelo?
DISCÍPULO.-Éstos escrutan el Érebo, hasta el fondo del Tártaro.
ESTREPSÍADES.-Y ¿qué tiene que mirar en el cielo su trasero?
DISCÍPULO.- Se instruye por su cuenta en astronomía.
(Dirigiéndose a unos discípulos que se han acercado a la puerta) Vosotros, volved a entrar, no sea que
el maestro os encuentre ahí.
ESTREPSÍADES.-Todavía no, todavía no. Que se queden. Yo tengo que comentarles un
pequeño asunto mío.
DISCÍPULO.- Lo lamento, pero ellos no pueden estar al aire libre, fuera de la escuela,
demasiado tiempo. (Los discípulos vuelven a entrar).
(…)
ESTREPSÍADES.- (Advirtiendo la presencia de algunos objetos) ¡Por el nombre de los dioses! dime
¿qué es todo esto?
DISCÍPULO.-Eso es astronomía.
ESTREPSÍADES.- (Señalando otro objeto) Y esto, ¿qué es?
DISCÍPULO.- Geometría.
ESTREPSÍADES.-Y ¿para qué sirve ello?
DISCÍPULO.-Para medir la tierra.
ESTREPSÍADES.-¿La que se distribuye en lotes?
DISCÍPULO.-No, la tierra entera.
ESTREPSÍADES.- Es encantador esto que dices. La idea es democrática y útil.
(Enseñándole un mapa) He aquí ante ti el perímetro de toda la tierra. ¿Ves? Aquí está Atenas.
ESTREPSÍADES.- ¿Qué es lo que dices? No creo nada de ello; no veo, en efecto, jueces
reunidos en sesión.
DISCÍPULO.-Esto, en verdad, representa toda la tierra ática.
(…)
ESTREPSÍADES.- ¡Oh! ¿Y quién es aquél que está encaramado en aquella cesta colgante?
DISCÍPULO.- ¡Es él!
ESTREPSÍADES.- ¿Quién él?
DISCÍPULO.- Sócrates.
ESTREPSÍADES.- ¡Oh, Sócrates! Ve, llámamelo bien alto.
DISCÍPULO.- Llámale tú mismo, yo no tengo tiempo de hacerlo. (Se escurre)
ESTREPSÍADES.- ¡Sócrates!… ¡Mi Sócrates!
SÓCRATES.- (Colgando en una cesta) ¿Por qué me llamas criatura de un día?
ESTREPSÍADES.- En primer lugar, ¿qué haces ahí? Te imploro que me lo digas.
SÓCRATES.- Camino por los aires y contemplo el sol.
ESTREPSÍADES.-Entonces es desde una canasta desde donde miras de arriba abajo a los
dioses y no desde la tierra.
SÓCRATES.- Nunca, en efecto, habría podido yo aclarar exactamente las cosas celestes si no
hubiera colgado mi espíritu y hubiera confundido mi pensamiento sutil con el aire semejante
a él. Si hubiera permanecido en tierra para observar desde abajo las regiones superiores,
nunca habría descubierto ninguna cosa; no lo hubiera hecho, porque la tierra atrae
fuertemente hacia sí la savia del pensamiento. Es exactamente esto lo que les ocurre a los
berros.”
(…)
ESTREPSÍADES.- Por Zeus te lo ruego, Sócrates, explícame quiénes son ésas, cuya
voz emite tan solemne canto. ¿Son quizá heroínas?
SÓCRATES.-En absoluto, sino las celestiales Nubes, las grandes diosas de los hombres
ociosos. Ellas nos proporcionan conocimientos, diálogo, saber, capacidad de asombrar,
facundia y habilidad para enredar las cosas y derrotar a los rivales.
ESTREPSÍADES.-Por eso al oír su voz mi alma ha emprendido el vuelo y ansía ya
decir sutilezas y discutir bobadas respecto al humo, refutar argumentos con argumentos y
oponer a un razonamiento otro. Conque, si es posible, deseo verlas ya a las claras.
(…)
SÓCRATES.- Ellas y sólo ellas son diosas. Todo lo demás es farfolla.
ESTREPSÍADES.- Y dime, por la Tierra. ¿El Olímpico Zeus no es para vosotros un dios?
SÓCRATES.-¿Qué Zeus? No digas tontunas, no hay Zeus.
ESTREPSÍADES.- ¿Qué dices tú? ¿Y entonces quién llueve? Descúbreme eso ante todo.
ESTREPSÍADES.- Pues éstas. Te lo demostraré con pruebas definitivas. Veamos.
¿Dónde has visto tú alguna vez llover sin nubes? Pues bien, él tendría que hacer llover con el
cielo claro, sin la presencia de éstas.
ESTREPSÍADES.- Sí, por Apolo, ése que has aportado sí que es un buen argumento. Yo antes
tenía por verdadero que Zeus meaba a través de una criba. Pero explícame quién truena, cosa
que a mí me hace temblar de miedo.
SÓCRATES.- Son éstas las que truenan al rodar.
ESTREPSÍADES.-¿Cómo es eso, tú que ante nada te detienes?
SÓCRATES.- Cuando llenas de agua se ven obligadas a moverse, por fuerza se quedan
colgadas, llenas como están de lluvia; y luego, cayendo pesadamente unas sobre otras,
estallan y retumban.
ESTREPSÍADES.-¿Y el que las obliga a moverse quién es? ¿No es Zeus?
SÓCRATES.- En absoluto, sino el aéreo Remolino.
ESTREPSÍADES.-¿El Remolino? De eso no tenía ni idea: ya no es Zeus nuestro soberano, en
su lugar reina ahora el Remolino. Pero no me explicas nada concreto sobre el trueno y el
retumbar.
(…)
ESTREPSÍADES.- (…) Y dime de dónde procede el rayo, resplandeciente de fuego, y por qué
al lanzarse sobre nosotros abrasa a unos y apenas chamusca a otros. Es evidente que Zeus lo
lanza sobre los perjuros.
SÓCRATES.-¿Y cómo, idiota anclado en los tiempos de Crono, antigualla, si
dispara contra los perjuros no ha dejado hechos un tizón a Simón, Cleónimo y Teoro? Y
mira que ésos son perjuros a modo; pues no, lo tira contra su templo, contra el cabo ático de
Sunio y contra las encinas más frondosas. ¿Con qué propósito? Las encinas, desde luego, no
perjuran.
ESTREPSÍADES.-No sé, pero parece que tienes razón. ¿Qué es entonces el rayo?
SÓCRATES.- Cuando el aire seco se eleva y se encierra dentro de éstas, las sopla desde dentro
como una vejiga y después, sin remedio, las rasga y se sale fuera con gran violencia a causa de
la presión, y la fuerza y el fragor hacen que él mismo se encienda.
(…)
FIDÍPIDES.-Pero padre, hombre de dios, ¿qué te pasa? No estás en tus cabales,
por Zeus Olímpico.
ESTREPSÍADES.-Mira mira, «por Zeus Olímpico». ¡Qué estupidez, creer en Zeus
a tu edad!
FIDÍPIDES.-¿De qué te ríes?
ESTREPSÍADES.-De ver que eres un bebé chapado a la antigua. No obstante, acércate, que vas
a saber algo más. Te diré una cosa cuyo conocimiento hará de ti un hombre. Pero ojo con
decírselo a nadie.
FIDÍPIDES.-Aquí estoy. ¿De qué se trata?
ESTREPSÍADES.-Hace un momento juraste por Zeus.
FIDÍPIDES.-Lo hice.
ESTREPSÍADES.-¿Ves qué cosa tan buena es aprender? No existe Zeus, Fidípides.
FIDÍPIDES.-¿Quién, entonces?
ESTREPSÍADES.-El Remolino reina después de haber destronado a Zeus.
FIDÍPIDES.-¡Arrea, qué bobadas dices!
ESTREPSÍADES.- Entérate de que eso es así.
FIDÍPIDES.-¿Y quién te ha dicho eso?
ESTREPSÍADES.- Sócrates de Melos y Querefón, que sabe de huellas de pulga.
FIDÍPIDES.-¿Y tú has llegado a un extremo de locura tal como para creer en
unos hombres biliosos?
FIDÍPIDES.- Contén tu lengua y no digas nada inadecuado de unos hombres
instruidos y con cabeza, cuyo espíritu ahorrativo les impide cortarse el cabello y ungirse
nunca con aceite o ir a los baños públicos a lavarse. En cambio tú estás derrochando mis
bienes como si yo estuviera muerto. Mas ea, hazlo por mí. Ve allí a aprender.
  • Otros cómicos:
    • Ameipsias, Eúpolis y Telecleides también lo retratan como una figura controvertida y vanidosa, marcando un precedente para los cínicos.

2. Fuentes favorables

a) Jenofonte:

  • Obras: Apología, Memorables, Symposion.
  • Características de su retrato:
    • Presenta un Sócrates práctico, utilitarista y moralista, más cercano al cinismo.
    • Lo describe como piadoso, creyente en los dioses, austero y alejado de especulaciones cosmológicas.
    • Se enfoca en su búsqueda de conceptos universales y su interés por problemas exclusivamente morales.
  • Críticas:
    • Considerado simplista y menos profundo que Platón.
    • Su alejamiento de Atenas y sus inclinaciones hacia el cinismo pueden haber afectado su visión.
  • Defensa:
    • Comparado con los primeros diálogos de Platón, muchos rasgos coinciden, reforzando la veracidad histórica de su testimonio.

b) Platón:

  • Dos etapas en su representación:
    1. Diálogos de juventud: Sócrates auténtico, centrado en la virtud, la moral y el sumo bien.
    2. Diálogos de madurez: Idealización que incluye doctrinas como la teoría de las Ideas, probablemente ajenas al Sócrates histórico.
  • Problemas:
    • Difícil discernir qué elementos son históricos y cuáles son creaciones platónicas.
    • Algunos críticos (Dupréel) ven a Platón como creador de un mito literario que encubre las influencias de otros filósofos.

c) Otros discípulos:

  • Fragmentos de:
    • Esquines de Sphettos: Considerado el más fiel de los socráticos.
    • Antístenes: Fundador del cinismo.
    • Fedón, Simmias, Critón y otros discípulos menores.

3. Testimonio de Aristóteles

  • No conoció a Sócrates, pero tuvo acceso a fuentes directas en la Academia.
  • Distinción clave:
    • Sócrates histórico: Enfocado en la moral y en la inducción para alcanzar conceptos universales.
    • Sócrates idealizado: Distorsión propia de los sokratikoi logoi, rechazando que Sócrates enseñara la teoría de las Ideas.
  • Su análisis, aunque influido por su sistema filosófico, es valioso para equilibrar las visiones de Platón y Jenofonte.

4. Retóricos y biógrafos posteriores

  • Historiadores peripatéticos:
    • Como Aristóxeno de Tarento, presentan una figura calumniada de Sócrates.
  • Retóricos:
    • Usaron a Sócrates como tema oratorio, tanto en defensa como en ataques exagerados, como el panfleto de Polícrates.
    • Y otros a favor, como Lisias, Teodetes y mas tarde Libanio (h.362 p. J. G.),

4. Sócrates y los sofistas

1. Relación entre Sócrates y los sofistas

  • Postura contraria a los sofistas:
    • Sócrates fue un crítico decidido de los sofistas, a quienes culpaba de contribuir a la decadencia de Atenas.
    • No obstante, compartía con ellos ciertas similitudes, como su interés por la educación de la juventud, lo que generó confusiones que eventualmente lo perjudicaron.
  • Educación: diferencias fundamentales:
    • Sofistas: Buscaban una educación superficial, enciclopédica, orientada a logros prácticos como el éxito político y oratorio.
    • Sócrates: Su enseñanza buscaba la práctica del bien, la justicia y la virtud, con el objetivo de formar buenos ciudadanos y gobernantes.
  • Desinterés económico:
    • A diferencia de los sofistas, quienes cobraban por sus lecciones, Sócrates ejercía su labor sin interés económico, destacando su compromiso con la excelencia moral por encima de utilidades prácticas.

2. Similitudes en el contexto filosófico

  • Escepticismo cosmológico:
    • Tanto Sócrates como los sofistas compartieron una actitud crítica hacia las especulaciones cosmológicas y ontológicas de los presocráticos.
    • Ambos se enfocaron en problemas prácticos relacionados con la moral y la política, dejando de lado las teorías sobre la naturaleza.
  • Diferencias en el propósito:
    • Los sofistas ofrecían herramientas para el éxito en el Estado, sin cuestionar la legitimidad de los métodos.
    • Sócrates orientaba su actividad hacia la mejora moral individual y colectiva, promoviendo una vida virtuosa como base para una mejor sociedad.

3. Principios fundamentales de Sócrates

  • Rechazo al relativismo sofista:
    • Sócrates rechazaba la visión sensista, subjetivista y relativista de los sofistas, quienes consideraban que no existían verdades absolutas.
    • Por el contrario, creía en la existencia de leyes universales y verdades absolutas que debían guiar la conducta humana.
  • Optimismo en la razón:
    • Sócrates confiaba plenamente en el poder de la razón para descubrir principios morales inmutables y universales.
    • Su famosa frase, «Solo sé que no sé nada», refleja su escepticismo hacia las especulaciones físicas, pero no hacia las verdades morales.

4. Método socrático

  • Confianza en la dialéctica:
    • Sócrates utilizaba la dialéctica como herramienta para alcanzar la verdad, eliminando términos ambiguos y suposiciones erróneas.
    • Su enfoque estaba basado en una reflexión crítica y meticulosa sobre los fundamentos de cualquier argumento.
  • Maiéutica y la verdad innata:
    • Para Sócrates, la verdad existía de forma latente en todas las almas; su tarea como filósofo era ayudar a los demás a descubrirla mediante preguntas hábilmente formuladas.
    • Consideraba que el error provenía de los individuos, no de la razón misma.

5. Confusión con los sofistas

  • Dialéctica y apariencias:
    • Su habilidad para utilizar la dialéctica y exponer contradicciones pudo llevar a algunos a confundirlo con los sofistas.
    • Sin embargo, mientras los sofistas usaban este recurso con fines utilitarios o retóricos, Sócrates lo hacía para alcanzar la claridad y la certeza en la verdad.

  • Sócrates compartió ciertos puntos de interés con los sofistas, como el escepticismo cosmológico y la educación, pero sus propósitos y métodos diferían radicalmente.
  • Rechazó el relativismo y el subjetivismo, defendiendo la existencia de leyes universales y la posibilidad de un conocimiento moral absoluto.
  • A través de su método dialéctico y su fe en la razón, Sócrates se convirtió en un modelo opuesto a los sofistas, comprometido con la verdad y el bien común.

5. Método

El método socrático es una herramienta poderosa para la búsqueda de la verdad, que combina preguntas, observación y reflexión. A través de la dialéctica y la maiéutica, Sócrates no solo buscaba respuestas, sino que ayudaba a sus interlocutores a descubrir por sí mismos la verdad que ya se encontraba latente en sus conciencias.

Este método, aunque más informal que los enfoques sistemáticos de otros filósofos, representa una de las contribuciones más importantes de Sócrates a la filosofía, estableciendo las bases del pensamiento crítico y reflexivo.

1. Características del método socrático

  • Diálogo frente al discurso ampuloso:
    • Sócrates adoptó el diálogo como método educativo, a diferencia de los discursos largos y elaborados de los retóricos.
    • El diálogo permite una comunicación más íntima entre maestro y discípulo y desconcierta al adversario al romper el ritmo de los discursos memorísticos.
  • Enseñanza práctica e informal:
    • No era un filósofo técnico ni sistemático. No fundó una escuela fija.
    • Enseñaba en casa de amigos, en la calle o en la plaza, a cualquier persona que quisiera conversar.
    • Su enseñanza consistía en conversaciones guiadas por preguntas, llevando al interlocutor a conclusiones a través de la dialéctica.

2. Dialéctica y métodos inductivo y deductivo

  • Dialéctica:
    • Sócrates consideraba que ser dialéctico significaba saber preguntar y responder de forma eficaz.
    • El arte del método socrático radica en hacer las preguntas adecuadas para guiar al interlocutor hacia la verdad.
  • Inducción:
    • Sócrates utilizaba la inducción para encontrar conceptos universales y definiciones.
    • A partir de hechos particulares, como ejemplos de la vida cotidiana (herreros, carpinteros, militares, etc.), trataba de llegar a conceptos generales y universales, como la justicia, virtud, templanza, etc.
    • Ejemplo de la justicia: Definir qué es la justicia a través de ejemplos prácticos hasta llegar a la conclusión de que consiste en dar a cada uno lo que le pertenece.
  • Deducción:
    • Sócrates también usaba la deducción, pero principalmente para aplicar principios generales a casos particulares, no para construir teorías científicas complejas.

3. Maiéutica y la importancia de la ironía

  • Maiéutica (el arte de dar a luz a la verdad):
    • Sócrates creía que la verdad ya existía en el alma de cada persona, y su tarea era hacerla emergir mediante preguntas que guiaban al interlocutor hacia la comprensión.
    • La maiéutica se basaba en preguntas graduales, llevando poco a poco al interlocutor a descubrir la verdad por sí mismo.
    • Esta técnica estaba influenciada por el precepto de Delfos: “Conócete a ti mismo”.
  • Ironía:
    • Sócrates empleaba la ironía como una herramienta clave:
      • Con sus amigos: La ironía les ayudaba a reconocer su propia ignorancia, liberándolos de prejuicios y errores. Reconocer que no se sabe nada era el primer paso hacia la sabiduría.
      • Con sus enemigos: Utilizaba la ironía de manera más cruel, llevando a sus adversarios a la contradicción mediante preguntas aparentemente simples, lo que evidenciaba su ignorancia y los ponía en ridículo.

4. Filosofía práctica y moral

  • Enfoque moral y práctico:
    • Sócrates se limitó deliberadamente al ámbito moral y no se interesó por los problemas cosmológicos o científicos que ocupaban a otros filósofos de su tiempo.
    • Buscó definir conceptos universales que pudieran aplicarse a todos los casos concretos, siempre con el fin de mejorar la conducta individual y colectiva.
  • Firmeza en la razón:
    • Aunque no se puede afirmar que Sócrates fuera un sistemático pensador ontológico, su método representó una reflexión profunda sobre la conciencia y los problemas morales que aquejaban a la sociedad ateniense.

6. Fuentes del pensamiento socrático

1. Fuentes directas e influencias filosóficas

  • Arquelao (discípulo de Anaxágoras):
    • Sócrates habría escuchado las lecciones de Arquelao, lo que sugiere una influencia de Anaxágoras en su pensamiento, especialmente en cuestiones de razón y orden cósmico.
  • Lecturas de Platón:
    • Platón atribuye a Sócrates el haber leído las obras de Anaxágoras y Heráclito, lo que pudo haber influido en su visión del universo y la naturaleza de la razón.
  • Contacto con los sofistas:
    • Aunque Sócrates se distanció de ellos, su interacción con los sofistas le permitió conocer las teorías de filósofos como Heráclito, Empédocles, los atomistas y Parménides.
  • Círculo socrático y pitagóricos:
    • En el círculo cercano de Sócrates se encontraban discípulos influenciados por los pitagóricos, como Simmias y Cebes, lo que sugiere que ciertas ideas de los pitagóricos también pudieron haber influido en Sócrates, especialmente respecto a la inmortalidad del alma y la preexistencia de las almas.

2. Influencias filosóficas específicas

  • De Tales y Heráclito:
    • La idea de un orden maravilloso en el universo, presente en las enseñanzas de Tales y Heráclito, parece haber influido en el pensamiento de Sócrates, quien también reconoció una estructura ordenada en el cosmos.
  • De Anaxágoras y Heráclito:
    • Razón suprema: La noción de una razón suprema que gobierna y regula el universo es una idea atribuida a Anaxágoras, pero también reflejada en el pensamiento de Heráclito. Sócrates podría haber adoptado esta visión de un principio racional universal.
  • De Parménides y Heráclito:
    • Contraposición entre sentidos y razón: Influenciado por Parménides y Heráclito, Sócrates reconoció la diferencia entre el conocimiento que proviene de los sentidos y el que proviene de la razón, una distinción clave en su pensamiento.
  • De los pitagóricos:
    • Preexistencia y inmortalidad del alma: Es posible que Sócrates haya tomado la idea de la preexistencia del alma de los pitagóricos, lo que se refleja en su concepto de la maiéutica. También parece haber influido en su creencia en la inmortalidad del alma, un tema central en sus diálogos finales, especialmente en la obra de Platón.

El pensamiento socrático se formó a partir de diversas influencias filosóficas, incluyendo las de Arquelao, Heráclito, Anaxágoras, Parménides, los sofistas y los pitagóricos. Aunque no es fácil identificar qué elementos exactos de estas influencias adoptó Sócrates, se observa que su pensamiento se centró en la razón universal, la moralidad y la inmortalidad del alma, temas que también fueron tratados por varios de estos filósofos.

7. Doctrinas socráticas

1. La enseñanza de Sócrates

  • Falta de sistematización:
    • Sócrates no escribió nada ni presentó sus enseñanzas de manera sistemática. Su método de enseñanza se basaba en conversaciones circunstanciales y en el diálogo constante, donde las ideas se desarrollaban según la situación y las preguntas planteadas.
  • Imprecisión y falta de concreción:
    • Debido a la ausencia de escritos, no es posible reconstruir su pensamiento con certeza. Los testimonios de sus discípulos y contemporáneos presentan diversas interpretaciones, lo que dificulta llegar a conclusiones claras sobre su doctrina.
  • Desmitificación de su figura:
    • Aunque ha sido considerado uno de los grandes filósofos, Sócrates no desarrolló grandes sistemas filosóficos, un camino que fue abierto por él pero concretado por sus sucesores (principalmente Platón y Aristóteles).

2. La importancia de su vida y método

  • Más allá de la doctrina:
    • El verdadero mérito de Sócrates no radica tanto en una doctrina filosófica estructurada, sino en su enfoque de vida y su método de enseñanza. Su incansable diálogo y su dedicación a la mejora moral y cívica de sus interlocutores son aspectos que constituyen un legado perdurable.
    • Stefanini resume bien este punto al afirmar que lo que valía más que la doctrina de Sócrates era su enfoque vital y su capacidad de influir en los demás a través de su ejemplo y enseñanza.

Sócrates abrió el camino para la filosofía, pero su pensamiento no era sistemático. En lugar de dejar un legado doctrinal directo, su verdadera enseñanza radicaba en el método dialéctico y en su capacidad para cuestionar, dialogar y provocar reflexión en los demás. Este resumen refleja la dificultad de concretar las doctrinas socráticas debido a su falta de escritos y a la naturaleza informal de su enseñanza. Sin embargo, su influencia perdura principalmente por su método y la forma en que abrió la filosofía hacia nuevas direcciones.

FILOSOFÍA SOCRÁTICA

Sócrates centró su filosofía en el autoconocimiento, la moralidad y una visión optimista del hombre y el universo. Su énfasis en el alma, la razón y la providencia reflejan su creencia en un orden supremo que vincula al individuo con el cosmos, orientado hacia el bien y la virtud.

1. La reflexión del hombre sobre sí mismo

  • Llamamiento a la interioridad:
    • Sócrates invita al hombre a reflexionar sobre sí mismo y a reconocer su propia ignorancia: «Solo sé que no sé nada».
    • El principio de sabiduría se basa en admitir lo que no se sabe y en conocerse a sí mismo.
  • No es introspección pasiva:
    • Aunque Sócrates enfatiza la reflexión personal, su objetivo no es un ensimismamiento subjetivista, sino descubrir las verdades universales y los principios que guían la vida moral y social.
    • Busca definir las normas prácticas que perfeccionen al individuo y a la ciudad.
  • Autoconocimiento y verdad:
    • Contrasta con el antiguo aforismo «Conócete a ti mismo», que limitaba al hombre a aceptar su condición mortal. Para Sócrates, el autoconocimiento implica buscar dentro del hombre la fuente de su verdad y su verdadero bien.

2. Antropología

  • Elevada visión de la naturaleza humana:
    • Sócrates tiene un concepto optimista del ser humano como un ser privilegiado, capaz de hablar, razonar y adquirir conocimiento.
  • Cuerpo y alma:
    • El alma es la parte superior y divina del hombre; es invisible y participa de lo divino.
    • Sobre su inmortalidad:
      • Ambigüedad en sus ideas: la muerte es comparada con un sueño sin sueños (influencia homérica) o con un tránsito a un mundo justo y mejor (influencia órfica).
  • Doble conocimiento:
    • Sentidos: Perciben lo corpóreo, mutable y particular.
    • Razón: Conoce los conceptos universales y comunica con la Razón universal, permitiendo descubrir las normas morales universales.

3. Física

  • Desinterés por la cosmología:
    • Sócrates desliga la ciencia moral de la ciencia de la naturaleza y considera las investigaciones cosmológicas estériles y contradictorias.
    • Sin embargo, vislumbra un universo ordenado y armonioso, gobernado por una Razón universal o Providencia divina, más allá de explicaciones mecánicas como las de Anaxágoras.
  • Relación con la moral:
    • Para Sócrates, el orden y la armonía del universo reflejan los principios que deberían regir la vida moral del hombre.

4. Teología

  • Religiosidad y piedad:
    • Sócrates respetaba y practicaba los ritos tradicionales de Atenas. Platón y Jenofonte lo defienden de las acusaciones de impiedad (asebeia), destacando su piedad y obediencia a los dioses.
    • Su muerte en la Apología es presentada como un acto de sumisión a la voluntad divina.
  • Dios único y supremo:
    • Sócrates parece admitir la existencia de un Dios único, supremo e invisible, que ordena el universo, aunque no como creador.
    • Este Dios podría interpretarse como una Razón universal inmanente en las cosas, similar al Logos de Heráclito, en lugar de un motor extrínseco.
  • Providencia y orden universal:
    • Jenofonte resalta la Providencia divina, que gobierna especialmente la vida humana.
    • Los dioses tradicionales son vistos como ministros de esta Razón universal.
    • La Teología socrática proyecta la estructura del hombre hacia el universo: así como el hombre tiene un alma invisible que guía el cuerpo, el cosmos tiene una Mente invisible que ordena y gobierna la realidad.

ÉTICA SOCRÁTICA

1. Introducción y contexto

  • La preocupación moral existía en Grecia antes de Sócrates (Pitagóricos, Siete Sabios, entre otros).
  • Sócrates no puede considerarse «fundador de la ciencia moral» ni «inventor de la razón práctica», pero se le reconoce por intentar racionalizar la conducta humana y establecer normas universales.

2. El bien

  • Concepción del bien:
    • Sócrates no elaboró un concepto trascendente del bien, como haría Platón.
    • Para él, el bien no es un ideal absoluto, sino un conjunto de bienes útiles que conducen a la eudaimonía (vida feliz).
    • Identifica el bien con lo útil: «Lo que es útil es bueno para quien lo es.»
  • Relativismo hedonista:
    • Los bienes son relativos y dependen del contexto: «Lo bueno para el hambre es malo para la fiebre.»
    • Aunque este enfoque tiene un fondo hedonista, Sócrates busca racionalizar los placeres y someterlos a la razón.
  • Utilitarismo y cálculo racional del bien:
    • Sócrates introduce una «aritmética moral» para evaluar placeres y dolores.
    • Debemos elegir el bien mayor, aunque implique renunciar a placeres inmediatos.
    • El dominio de sí mismo (enkráteia) permite priorizar bienes superiores y alcanzar la tranquilidad y serenidad.
  • Compatibilidad con la virtud:
    • Aunque Sócrates reconoce un fondo hedonista y utilitarista en su ética, lo somete a una rigurosa disciplina moral.
    • La práctica de la virtud es el medio más útil para alcanzar el mayor bien y asegurar la felicidad.

3. La virtud

  • Definición:
    • La virtud es conocimiento: un saber práctico sobre lo que es útil y perjudicial para actuar correctamente.
    • Todas las virtudes (piedad, justicia, fortaleza, templanza) son, en última instancia, formas de sabiduría (phrónesis).
  • Unidad de las virtudes:
    • Para Sócrates, todas las virtudes están interconectadas; quien posee una las posee todas.
    • Esto reduce la multiplicidad de virtudes a un formalismo racional, que podría ser interpretado como vacío, similar al formalismo kantiano.
  • Virtud y felicidad:
    • La felicidad consiste en vivir conforme al conocimiento del bien.
    • Las virtudes son necesarias para dirigir correctamente los bienes como riquezas, salud o poder, los cuales, sin sabiduría, no garantizan la felicidad.

4. La virtud puede enseñarse

  • Sócrates creía que la virtud podía ser enseñada como cualquier otra ciencia.
  • La educación es fundamental para desarrollar las disposiciones naturales y dirigirlas hacia el bien.
  • Aunque Sócrates evitaba ser llamado «maestro de virtud», ejercía su influencia educativa a través del diálogo y el ejemplo.

5. Determinismo moral

  • Relación entre virtud y ciencia:
    • Sócrates trasladó el determinismo intelectualista al ámbito moral:
      • El conocimiento del bien lleva necesariamente a la acción correcta.
      • Nadie peca voluntariamente; el mal es resultado de la ignorancia.
  • Negación del mal moral:
    • La voluntad, al conocer el bien, no puede evitar desearlo y realizarlo.
    • Por tanto, los pecados no son actos voluntarios, sino fruto de un desconocimiento del bien.
    • Sócrates concluye que al pecador no se le debe castigar, sino instruir.

6. Concepción de la belleza

  • Para Sócrates, la belleza también tiene un sentido utilitarista: lo bello es aquello que es útil para cumplir su función.
  • Incluso bromeaba con sus características físicas (como ojos saltones y labios gruesos), afirmando que eran más útiles que las de otros para ver, oler o besar.
  • Sócrates desarrolló una ética basada en la razón práctica, donde el bien se identifica con lo útil y la virtud con el conocimiento.
  • Su enfoque combinó un hedonismo racionalizado y un utilitarismo disciplinado, buscando el mayor bien mediante el dominio de sí mismo y la práctica de la virtud.
  • La enseñanza de la virtud y su relación con la ciencia sentaron las bases para futuras reflexiones filosóficas sobre la moralidad.