1. Contexto:

  • Fecha: 354-430 d.C.
  • Lugar: Tagaste (actual Argelia).
  • Formación: Influido por el maniqueísmo, el escepticismo y el neoplatonismo antes de su conversión al cristianismo.
  • Obispo de Hipona, principal teólogo del cristianismo en la Antigüedad tardía.

2. Aportaciones principales:

  • Filosofía de la historia:
    • En La ciudad de Dios, propone la dualidad entre la Ciudad de Dios (vida espiritual) y la Ciudad Terrenal (vida mundana).
  • Antropología cristiana:
    • El ser humano está compuesto por cuerpo y alma, siendo el alma superior y eterna.
    • La voluntad y el pecado original condicionan al hombre hacia el mal, pero la gracia divina lo redime.
  • Teoría del conocimiento:
    • Influido por el interiorismo neoplatónico: el conocimiento de la verdad comienza en el interior del alma.
    • La iluminación divina es la clave para acceder a la verdad absoluta.
  • Tiempo y eternidad:
    • En Las confesiones, el tiempo es una creación de Dios.
    • Define el tiempo como una experiencia subjetiva que existe en el alma: pasado (memoria), presente (intuición) y futuro (expectación).

3. Innovaciones:

  • Conciliación entre la fe cristiana y la filosofía griega (principalmente Platón).
  • Defensa de la predestinación: Dios elige a los hombres que serán salvados.
  • Introducción de una dimensión histórica y providencialista en la visión del mundo.

4. Influencia:

  • Fundador de la filosofía cristiana medieval, influyendo en autores como Tomás de Aquino y Descartes.
  • Su pensamiento marcó el desarrollo de la teología occidental durante siglos.

Frase clave: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.» (Confesiones, I, 1).
«No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad»

Orígenes de la Doctrina Cristiana

Jesús de Nazaret y su entorno apocalíptico

Jesús de Nazaret fue un predicador judío profundamente piadoso, influenciado por el ambiente apocalíptico de su tiempo, en particular por el grupo de Juan el Bautista. Su mensaje sobre la inminente llegada del «reino de Dios» conllevaba importantes implicaciones tanto religiosas como políticas. Aunque su enseñanza proponía una interpretación radical de la Ley y cuestionaba el poder de las autoridades religiosas judías, no fue reconocido como el Mesías por dichas autoridades, que anhelaban un líder político capaz de liberar a Israel del dominio romano.

Su enfoque espiritual y su crítica al sistema religioso judío, ejemplificado en su denuncia del mercadeo en el Templo, fueron percibidos como subversivos. Esto llevó a las autoridades judías a entregarlo a los romanos, resultando en su ejecución por crucifixión, un castigo reservado para criminales e insurgentes. Jesús desafió las normas y estructuras de su comunidad religiosa desde dentro, ganando notable influencia sobre los pobres y desheredados. Posteriormente, su figura fue adoptada por el cristianismo, lo que subraya su impacto duradero y su poder «espiritual» en el ámbito religioso.

Influencia del pensamiento paulino

Pablo de Tarso influyó decisivamente en la transformación del mensaje original de Jesús. Despojó la figura de Jesús de su carácter mesiánico judío, promoviendo un mensaje más universal y despolitizado, lo que derivó en la creación del «Cristo de la fe». Esta transformación se alejó del contexto judío original, introduciendo elementos greco-orientales en las enseñanzas.

Aceptación del sistema romano

Con el triunfo del cristianismo paulino, la mayoría de las comunidades cristianas aceptaron el sistema político romano. Los apologistas cristianos de los siglos II y III defendieron esta postura sumisa. Pablo, en sus epístolas, pedía obediencia a las autoridades, argumentando que todo poder provenía de Dios.

Colisión ideológica y la cultura del martirio

Rechazo al politeísmo romano

Los cristianos, aunque aceptaban el orden político romano, rechazaban la religión politeísta dominante. Su monoteísmo exclusivo, que consideraba los dioses paganos como demonios malignos, provocó conflictos con los valores tradicionales del Imperio. Las persecuciones contra los cristianos surgieron como un intento de proteger la civilización grecorromana.

Martirio como testimonio

El concepto del martirio surgió como una exaltación del sufrimiento por la fe, consolidando la identidad cristiana. Esta doctrina colisionaba con los valores grecorromanos, especialmente la idea de un dios único y excluyente, lo que generó rechazo y críticas de pensadores paganos como Celso y Porfirio.

Separación del judaísmo

Los cristianos intentaron distanciarse del judaísmo, interpretando la Biblia hebrea de manera alegórica y tipológica para justificar la superioridad de su doctrina. Este proceso culminó en la creación del Nuevo Testamento, un corpus escriturario que reemplazó al Antiguo Testamento en las comunidades cristianas.

Aproximación  al neoplatonismo

Síntesis con la filosofía griega

Desde el siglo II, hubo intentos de conciliar el cristianismo con la filosofía griega. Autores como Justino, Clemente y Orígenes buscaron puntos de contacto con el platonismo, integrando conceptos filosóficos en la teología cristiana. Orígenes, influenciado por el platonismo, desarrolló una compleja síntesis de cristianismo y cultura clásica.

Rechazo a la cultura clásica

Por otro lado, algunos pensadores cristianos, como Taciano, rechazaron cualquier contacto con la cultura griega, criticando duramente su paideia y valores.

San Agustín. El alma, la percepción y el aprendizaje de las Artes Liberales

Hortus deliciarum (Jardín de los deleites en latín) era un manuscrito ilustrado medieval compilado por Herrada de Landsberg en el convento de Mont Sainte-Odile Abbey. Fue iniciado en 1167 y servía como enciclopedia pedagógica para las jóvenes novicias del convento. Es la primera enciclopedia de la que se tenga evidencia que fue escrita por una mujer. Fue terminada en 1185 y se convirtió en uno de los manuscritos ilustrados más celebrados de la época. La mayor parte de este se halla en latín, con glosas en alemán.

Era más que todo un compendio del conocimiento del siglo XII. Contenía poemas, música, e ilustraciones, las cuales eran su parte más famosa y apreciada; y que incluían dibujos de textos clásicos y árabes.1​ Entre los poemas se hallaban algunos escritos por Herrada dirigidos a las monjas, la gran mayoría de los cuales fueron adaptados a la música.​

El manuscrito contenía 336 ilustraciones que simbolizaban varios temas, desde teológicos y filosóficos hasta literarios. En 1870 fue quemado y destruido cuando la librería que lo albergaba en Estrasburgo fue bombardeado durante el asedio a la ciudad. Ha sido posible reconstruir partes del manuscrito ya que algunas porciones del mismo se hallan copiadas en otras fuentes; Christian Maurice Engelhardt copió las miniaturas en 1818, y el texto fue copiado y publicado por Straub y Keller entre 1879 y 1899.​

Agustín de Hipona (354-430)

Agustín de Hipona : «Credo ut intelligam et intelligo ut credam» Creo para entender y entiendo para creer. «Noli foras ire, in teipsum redi. In interiore homine habitat veritas.» No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad.

La primera frase es atribuida a San Agustín, aunque posteriormente fue desarrollada de forma notable por Anselmo de Canterbury. Para San Agustín, y luego para Anselmo, esta frase resume la idea de que la fe es el punto de partida para alcanzar la comprensión profunda de las verdades divinas. Anselmo, especialmente en su obra Proslogion, retoma y desarrolla este principio, sugiriendo que la fe antecede y guía al entendimiento en la búsqueda de conocimiento sobre Dios.

El cristianismo es para San Agustín la culminación de la Filosofía, entendida como sabiduría. De ahí que en su sentido más alto identifique la filosofía con la sabiduría cristiana. Lo que formula San Agustín no es una doctrina religiosa sin más: es la filosofía verdadera, la sabiduría que ha alcanzado con el cristianismo su plenitud.

Esta escena, descrita por Agustín como ejemplo de la cooperación entre visión intelectual y espiritual en la interpretación de un signo, mereció una enigmática ejecución pictórica por parte de Rembrandt (1636).

[…] apareció una mano humana que, con sus dedos, se puso a escribir, a la luz del candelabro, en la cal de la pared del palacio real. Cuando el rey vio la mano que escribía, palideció y quedó aturdido, incapaz de sostenerse, con las rodillas temblando. Se puso entonces a gritar desesperado y mandó llamar a los adivinos, magos y astrólogos. Después dijo a los sabios de Babilonia:
– Quien sepa leer esa inscripción y pueda interpretar su significado será vestido de púrpura, llevará un collar de oro y ocupará el tercer puesto en mi reino.

Agustín de Hipona fue uno de los Padres de la Iglesia, es fundamental en la construcción del pensamiento cristiano. Sus obras, como Las Confesiones y La Ciudad de Dios, exploran la naturaleza del alma, el pecado y la gracia divina, y son pioneras en la reflexión filosófica sobre la introspección y la relación entre Dios y el hombre. Profundamente influido por el neoplatonismo, Agustín busca entender el lugar del hombre en el cosmos desde una perspectiva cristiana, estableciendo una síntesis duradera entre la fe y la razón que marcará la filosofía medieval.

El legado De San Agustín ha sido inmenso, influyendo en pensadores medievales como Tomás de Aquino, y sigue siendo una figura central en la teología cristiana. Es imposible comprender la filosofía moderna sin una base sólida en San Agustín, ya que su pensamiento permea muchos de los desarrollos teológicos y filosóficos que seguirán durante la Edad Media y más allá.

Biografía de San Agustín